Una inusual ola de calor que afectó a gran parte de Europa occidental durante los últimos días de mayo dejó récords históricos de temperatura en España y contribuyó a que Reino Unido registrara una de las primaveras más cálidas desde que existen mediciones. La Agencia Estatal de Meteorología de España (AEMET) informó que varias estaciones meteorológicas alcanzaron valores máximos y mínimos nunca antes registrados para el mes de mayo, en algunos casos dentro de series de datos que superan los 80 años de antigüedad.
Entre los registros más destacados figura el aeropuerto de Huesca, donde el 29 de mayo se alcanzaron 35,7°C, un récord absoluto tanto de temperatura máxima como mínima para ese mes en una serie histórica de 83 años. Ese mismo día, la estación de Navacerrada registró 26,3°C, un grado por encima de la marca anterior para mayo.
En Madrid también se batieron récords. En el observatorio del parque del Retiro se registró la noche de mayo más cálida desde, al menos, 1920, con una temperatura mínima de 20,9°C. Al día siguiente, la localidad de Colmenar Viejo alcanzó 32,8°C de máxima y 20,4°C de mínima, ambas cifras récord para la estación.
Mientras tanto, el servicio meteorológico británico señaló que las temperaturas excepcionalmente elevadas de finales de mayo ayudaron a convertir la primavera de 2026 en la tercera más cálida de la historia del Reino Unido. En Inglaterra y Gales, incluso, fue la más cálida desde que comenzaron los registros.
Según el organismo, algunas regiones experimentaron seis días consecutivos con temperaturas superiores a los 30°C, algo extremadamente inusual para esta época del año. Además, tanto el récord primaveral como el récord mensual de mayo fueron superados por más de dos grados.
Los especialistas atribuyen este episodio a una potente "dorsal" atmosférica que se instaló sobre Europa occidental. Se trata de una extensa zona de altas presiones que favorece cielos despejados, vientos débiles y escasa circulación de aire, condiciones que permiten que el calor se acumule cerca de la superficie durante varios días consecutivos.
Rubén del Campo, portavoz de AEMET, explicó que este tipo de configuraciones también favorecen un fenómeno conocido como subsidencia, por el cual el aire desciende desde capas más altas de la atmósfera y se calienta al comprimirse, intensificando aún más las temperaturas. El especialista señaló además que este episodio se enmarca en una tendencia más amplia asociada al cambio climático. Según indicó, los eventos de calor extremo son cada vez más frecuentes e intensos durante todo el año en comparación con décadas anteriores.
De esta manera, Europa volvió a registrar temperaturas más propias del verano boreal que de la primavera, en un contexto en el que los científicos advierten que el calentamiento global aumenta la probabilidad de que este tipo de fenómenos se repitan con mayor frecuencia.
Con información de EuropaPress.
