La candidata derechista Keiko Fujimori logró la noche del martes una ventaja insuperable en la segunda ronda electoral presidencial de Perú realizada el 7 de junio, situándose en camino firme para asumir la dirección del país a finales de julio.
Fujimori, la hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori y quien postula por cuarta vez, obtuvo una estrecha ventaja con el 50,118 de votos sobre el izquierdista Roberto Sánchez, con una diferencia de 43.386 votos a su favor.
Sólo queda pendiente 40.213 votos por contabilizar, según datos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
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La inminente victoria de Fujimori confirma el giro a la derecha de América Latina, tras la elección de Abelardo De La Espriella como nuevo presidente de Colombia y al unirse a otros líderes conservadores o liberales impulsados por duras promesas para frenar una ola de inseguridad ciudadana en la región.
Sánchez denunció el martes, sin mostrar pruebas, que se estaba desarrollando "un fraude" electoral y afirmó que no reconocería un eventual gobierno de Fujimori, lo que podría prolongar una crisis política en el país que ha tenido ocho presidentes desde 2018 por renuncias o destituciones.
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) rechazó el martes en la noche un pedido de Sánchez de anular, alegando supuestas irregularidades, miles de votos del extranjero que en su mayoría han favorecido a Fujimori. El candidato izquierdista ha llamado a sus seguidores a realizar protestas en contra del proceso.
La autoridad electoral tiene previsto proclamar oficialmente al ganador de los comicios a más tardar a mediados de julio.
PAÍS DIVIDIDO
El resultado del balotaje presidencial en Perú se dilató por la revisión de votos observados o impugnados, la llegada tardía de votos físicos del extranjero y por la ajustada votación entre los candidatos que definieron la presidencia del país minero.
El desenlace de la primera ronda electoral del 12 de abril en Perú se había prolongado más de un mes tras fallos logísticos en el proceso y acusaciones de fraude de un exalcalde de Lima que peleó codo a codo con Sánchez por un lugar en el balotaje.
Fujimori, de 51 años, heredará un país dividido por grandes desigualdades económicas entre la capital Lima y las zonas rurales, y una profunda desilusión con las élites políticas en una nación que ya ha tenido ocho presidentes desde el 2018.
Durante ese periodo ninguno completó su mandato: tres fueron expulsados y uno renunció a casi una semana de asumir al cargo.
Actualmente cuatro expresidentes, que gobernaron en los últimos 25 años, se encuentran en prisión. El padre de Fujimori, que estuvo 16 años preso por violaciones de derechos humanos durante su gobierno en la década de 1990, murió en septiembre del 2024 meses después de recibir un indulto humanitario.
La hija mayor de Fujimori, que en elecciones anteriores de distanció del legado político familiar, evocó en estos comicios el gobierno de su padre presentándose como una líder fuerte y la más capacitada para imponer el orden y la estabilidad en una país que lidia con el aumento de la extorsión y asesinatos.
Con información de Reuters
