“Re triste”: Edith Hermida se quebró en vivo al hablar de la muerte del Indio Solari

Una verdadera fan de los Redondos, Edith Hermida, salió a hablar sobre la muerte del Indio Solari y no pudo contener las lágrimas al recordar la gran relación que tenían.

06 de junio, 2026 | 13.57

La muerte de Carlos "Indio" Solari, este viernes 5 de junio, atravesó al ambiente del espectáculo tanto como al de la música. Apenas se conoció la noticia, los programas salieron a buscar la palabra de figuras que cargan con una historia personal ligada al líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Y una de las que respondió fue Edith Hermida, quien lo hizo con la voz quebrada y sin poder esconder lo que esa obra significó en su vida.

Edith Hermida es fanática del Indio y de los Redondos

La conductora de Bendita TV es ricotera desde siempre. En comunicación con Puro Show (El Trece), el ciclo que conducen Mati Vázquez y Pampito, la panelista se mostró visiblemente emocionada. "Yo estoy re triste, yo soy ricotera", confesó, casi como una declaración de identidad antes que de duelo.

Edith Hermida era fanática del Indio Solari.

A partir de ahí, Hermida intentó explicar hasta qué punto la música de Los Redondos ordenó su biografía. Dijo que su vida había quedado plasmada en esas canciones y que cada recuerdo importante tenía, de algún modo, un tema de la banda detrás. Para ella, la marca registrada del Indio estaba en su lírica, en esa capacidad de "tirar frases" que quedaban grabadas a fuego en varias generaciones.

La gran relación que la unía con el Indio Solari

Pero el momento más íntimo del relato llegó cuando recordó un episodio de 2016. Ese año, a través de un video que difundió Beto Casella, el propio Solari la mencionó como su panelista favorita y le dejó una frase que todavía atesora: que lo mejor que le puede pasar a un hombre es tener al lado a una mujer con buen humor. El gesto la llenó de amor, contó, al punto de que conserva esa imagen como foto en su WhatsApp.

Hermida admitió que nunca llegó a conocerlo en persona, una espina que le quedó clavada, aunque sí habían intercambiado mensajes por las redes en más de una oportunidad. "Para mí era un orgullo que él me conozca", reconoció. También valoró la forma en que el músico, tan celoso de su intimidad, eligió en su momento hacer público que convivía con Parkinson.

Mientras ella ponía en palabras su dolor, frente a la casa del Indio en Parque Leloir, Ituzaingó, los fanáticos empezaban a congregarse para rendirle un último culto, esta vez lejos de los escenarios. Entre abrazos, flores y lágrimas, quedó una postal difícil de olvidar: la de un vecino que se acercó hasta la puerta para dejar una rosa blanca, en señal de respeto y agradecimiento por su aporte a la cultura argentina.