La interna dentro del oficialismo sumó un nuevo capítulo explosivo y, esta vez, con una voz inesperada. Nacho Ortelli, uno de los comunicadores más cercanos al gobierno, sorprendió al lanzar una durísima crítica contra Javier Milei en pleno aire.
La interna dentro del gobierno de Milei
Todo se da en medio del escándalo por la cuenta de Twitter @PeriodistaRufus, que habría sido utilizada para operar políticamente incluso contra figuras del propio oficialismo. La polémica salpicó de lleno a Martín Menem y dejó expuesta una feroz interna entre sectores del poder.
Desde el entorno de Santiago Caputo apuntaron contra Menem, mientras que el presidente intentó bajarle el tono al asunto asegurando que todo se trataba de una “operación”. Incluso mencionó un supuesto video de Santiago Oría que demostraría la falsedad de las acusaciones.
Pero fue justamente ese punto el que encendió la mecha. En su editorial en Radio Rivadavia, Ortelli no solo puso en duda la existencia de ese material, sino que dejó una frase que cayó como una bomba.
¿Qué dijo Nacho Ortelli sobre Javier Milei?
“Yo sigo esperando el video de Oría”, disparó, marcando distancia de la versión oficial. Y lejos de frenar, fue todavía más allá con un análisis que sorprendió por su crudeza.
El periodista planteó dudas sobre el rol del propio presidente y deslizó una hipótesis incómoda. “Si el presidente se deja engañar tan fácilmente… mamita”, lanzó, dejando flotando una pregunta que rápidamente se viralizó.
La frase no pasó desapercibida, sobre todo porque proviene de alguien que hasta ahora se mostraba alineado con el gobierno. En el mundo político y mediático, ese tipo de quiebres suelen ser señales de algo más profundo.
Ortelli incluso insinuó que Milei podría estar condicionado por su entorno más cercano, en una referencia que muchos interpretaron como un dardo hacia Karina Milei.
Mientras tanto, el famoso video sigue sin aparecer y la tensión no deja de crecer. Lo que empezó como una denuncia en redes sociales terminó convirtiéndose en una crisis interna que ya nadie puede disimular.
El gobierno suma un nuevo foco de conflicto, pero esta vez con un condimento distinto: las críticas ya no vienen solo desde la oposición, sino también desde voces que hasta hace poco estaban del mismo lado. Y cuando eso pasa, el ruido se vuelve imposible de tapar.
