El 22% del mercado agroexportador quedó bajo dominio de una sola empresa, Bunge Argentina, luego de que concluyera la fusión formal en el país con Viterra. El año pasado, ambas compañías movieron 23 millones de granos, beneficiadas por la movida de la administración Javier Milei de permitirles anotar exportaciones con retenciones cero durante una venta de 72 horas. En soja detentan el 25% del mercado.
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En el país existen 57.780 productores de soja pero solamente el 10% de ellos concentra el 56% de la producción. Un enorme negocio, la principal entrada de divisas del país, manejada por un puñado de jugadores, que a partir de la fusión Bunge – Viterra será mucho más concentrado.
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¿Tal posición oligopólica no les da a las cerealeras mayor poder de fuego para negociar beneficios fiscales a la hora de liquidar divisas? Es lo que viene sucediendo desde la implementación del primer dólar soja bajo la administración de Sergio Massa como ministro de Economía. No por nada la CIARA CEC, la cámara que nuclea a las agroexportadoras “saludó” la fusión.
Los dos momentos fuertes de liquidación de divisas del año pasado fueron junio y septiembre. Ante sus necesidades financieras, a Milei no le quedó otra que la rebaja de retenciones para acelerar el ingreso de divisas. Pero para este año, el Gobierno se comprometió ante Scott Bessent a no realizar más rebajas temporales.
¿Qué sucederá ante las necesidades financieras del tándem Caputo - Bausili? Se huelen próximos beneficios fiscales para las cerealeras, que entrarán en marzo con cerca de 38 millones de toneladas de la campaña 2025-2026 sin vender ni fijar precio.
El ABCD del comercio global de granos
Bunge anunció la finalización del proceso de fusión con Viterra en la Argentina, un acuerdo por 18.000 millones de dólares. En el contexto de la integración, Vladimir Barisic asumirá como Country Manager de Bunge en la Argentina. De esta manera, el dominio global del mercado queda en manos de las empresas ABCD: ADM, Bunge, Cargill y Dreyfus.
De acuerdo a los datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, el año pasado Viterra exportó 12,43 millones de toneladas de cereales y oleaginosas, mientras que Bunge movió 10,56 millones, sobre un total de 105 millones de toneladas. De ahí su posición dominante con el 22% del mercado.
En el caso específico de la soja, el dominio será un poco mayor. Bunge Argentina pasa a detentar ahora el 25% de las exportaciones de la oleaginosa.
“Viterra era el segundo exportador de soja y el primero en girasol. Con esta operación se consolida la posición de Bunge, que estaría desplazando el predominio de Cargill en soja, maíz y trigo. Con esta fusión, Viterra - Bunge le estaría disputando a la estadounidense la parte oleaginosa, soja y girasol. Esto es sumamente relevante teniendo en cuenta que los dos principales vectores en el mundo, a la luz de las tensiones globales, son la energía y los alimentos”, analizó Ernesto Mattos, docente e investigador de la Universidad Nacional de José C. Paz, Proingra y FCE UBA.
La necesidad tiene cara de hereje: el regalo de Milei a las cerealeras
Bunge – Viterra fueron dos de las beneficiadas por la movida oficial de llevar a cero las retenciones durante 72 horas, lo que les permitió anotar declaraciones juradas de ventas al exterior sin contar con los granos. La operatoria sigue bajo análisis de la Procuración de Investigaciones Administrativas (PIA).
Según un trabajo realizado por el Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE), el 23 de septiembre del año pasado (al día siguiente del decreto 682 que puso las retenciones en cero), se metieron 69 presentaciones de exportaciones por el 12% del volumen total pactado con el Poder Ejecutivo en 7000 millones de dólares. Al día siguiente, y tras conocerse el mensaje de Scott Bessent –que les ponía fin a las bajas temporales de las retenciones-, las cerealeras metieron 400 declaraciones juradas con el 88% del volumen anotado.
El complejo sojero se quedó con el 80% de lo declarado (5.600 millones de dólares). Le siguen el complejo trigo con el 10%, maíz con 6% y girasol con el 3 %. En materia de derechos de exportación el sector sojero absorbió el 92% de los beneficios (por tener derechos de exportación más elevados), el 4% el complejo trigo y 3% el maíz.
Tal solo siete empresas se quedaron con el negocio; son el rostro no tan visible de quienes estafaron a los productores (y al fisco también): Cargill, LDC, AGD, Bunge-Viterra, Cofco, Molinos Agro.
Las retenciones de cara a un 2026 con necesidades financieras
Durante todo 2025, las exportaciones de granos de soja llegaron a los 12,4 millones de toneladas, como consecuencia del incremento de la demanda de soja por parte de China, en particular en los meses de septiembre –octubre, período en el que rigió el último mega beneficio fiscal para las agroexportadoras locales.
¿Cuál será el escenario para este 2026? Con respecto a la cosecha que se inicia en marzo, recientemente Trump dialogó con Xi Jinping y acordaron la compra de soja para China “lo cual marcó una perspectiva positiva para los precios internacionales que podrían mejorar los ingresos de los productores argentinos de cara a marzo”, sostuvo Mattos. Hasta el cierre de enero, no se habían registrado muchos contratos a futuro para la soja de la campaña 2025-2026.
La administración Milei volverá a estar urgida de divisas; con un tipo de cambio que parece atrasarse nuevamente –según las propias expectativas de los actores que conforman la entelequia llamada mercado-, ¿qué las moverá a vender y liquidar divisas llegado el momento?
“Desde la época de Massa, los exportadores se acostumbraron a recibir un endulzante a la hora de liquidar la cosecha, no tanto en el momento de la gruesa sino en otros meses más acuciantes en términos de necesidades de dólares. No obstante, si el tipo de cambio se mantiene en estos niveles y la inflación no desacelera –como está sucediendo-, la apreciación cambiaria resultante hará que no sea tan atractiva la liquidación. Por ende, nuevamente tendrán que generar un incentivo tipo dólar soja para que liquiden. Sería muy problemático que esto ocurra durante el segundo trimestre”, analizó Haroldo Montagú, economista jefe de la consultora Vectorial.
Para el consultor Javier Preciado Patiño, Milei – Caputo no pueden recurrir a una nueva rebaja temporal de los derechos de exportación porque acordaron no hacerlo ante el hermano mayor Scott Bessent, luego de la baja a cero del año pasado.
“Por el compromiso asumido con Estados Unidos, es imposible que vuelvan a insistir con otro dólar soja. La Casa Blanca ya dijo que la Argentina se comprometía a estabilizar el comercio mundial de soja que en criollo significa ´no hagan más bajas temporarias´. Lo que no quiere decir que no se puedan reducir otra vez los derechos de exportación de forma definitiva, como sucedió en diciembre al pasar de 26 al 24%. Si nos ponemos a pensar en un escenario donde el Gobierno esté necesitado de divisas, no es algo para descartar una nueva baja de los derechos de exportación. Viendo la mecánica de estos últimos dos años, no podemos decir que no vaya a ocurrir”, aseveró Preciado Patiño.
La producción de la campaña de soja está estimada en los 48,5 millones de toneladas, aunque todavía resta esperar si el evento climático de la actual sequía redujo los rindes. De acuerdo a los datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, analizados también por la CIARA CEC, todavía restan sin vender de la actual campaña 38,5 millones de toneladas de soja, de los cuales un 25% serán comercializadas por la mega fusionada Bunge.
