Reforma laboral: qué pasa con las vacaciones y cómo afecta a los trabajadores

La reforma laboral habilita el fraccionamiento de las vacaciones en períodos mínimos de siete días y amplía la flexibilidad para que las empresas organicen los descansos según la demanda. El detalle de la reforma. 

20 de febrero, 2026 | 12.15

En una sesión atravesada por el paro general convocado por la CGT, la Cámara de Diputados aprobó la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei con 135 votos a favor y 115 en contra. El texto fue modificado respecto de la versión que había salido del Senado —principalmente por la eliminación del artículo 44 sobre licencias por enfermedad— y deberá regresar a la Cámara alta para su tratamiento definitivo.

Entre los múltiples cambios que propone la iniciativa, uno de los puntos que impacta de manera directa en la vida cotidiana de los trabajadores es el régimen de vacaciones. La reforma introduce ajustes en la Ley de Contrato de Trabajo que, aunque no alteran la cantidad total de días de descanso anual, sí modifican la forma en que pueden organizarse.

Reforma laboral: qué pasa con las vacaciones

Reforma laboral: qué pasa con las vacaciones y cómo afecta a los trabajadores

Actualmente, la normativa establece períodos continuos de vacaciones según la antigüedad del trabajador, y si bien pueden existir acuerdos particulares, la práctica habitual es que se otorguen en bloques completos. El proyecto oficial habilita expresamente el fraccionamiento de las vacaciones, siempre que cada tramo no sea inferior a siete días corridos.

Esto significa que un empleado podría dividir su descanso anual en distintos períodos a lo largo del año —por ejemplo, tomar una semana en invierno y el resto en otro momento— en lugar de concentrarlo en un único bloque extenso. Para las empresas, la medida ofrece mayor flexibilidad organizativa, especialmente en actividades con picos de demanda estacional.

En sectores como comercio, turismo, gastronomía o industria, donde determinados meses concentran mayor volumen de trabajo, la posibilidad de distribuir las vacaciones en tramos más breves permite ajustar la dotación de personal sin recurrir a reemplazos prolongados. Desde la perspectiva empresarial, se trata de una herramienta para administrar mejor los recursos humanos.

Reforma laboral votación en Diputados

Sin embargo, el impacto para los trabajadores no es neutro. El descanso anual no sólo cumple una función recreativa, sino también de recuperación física y mental. Fragmentarlo puede implicar que el período de desconexión sea más breve y menos efectivo. Además, la capacidad real de elección dependerá del poder de negociación en cada empresa: aunque la ley permita fraccionar, la decisión concreta podría estar condicionada por las necesidades operativas.

La reforma mantiene, no obstante, una cláusula relevante: en caso de vacaciones rotativas, las empresas deberán garantizar que cada trabajador pueda acceder al menos a un período de verano cada tres años. Este punto apunta a preservar un criterio de equidad en la asignación de fechas más demandadas.

El nuevo esquema se enmarca en una transformación más amplia de la organización del tiempo de trabajo. La iniciativa también crea el banco de horas, que permite acumular horas extras para compensarlas con días libres o jornadas reducidas en el futuro. En conjunto, estas herramientas configuran un modelo más flexible en la distribución de la jornada y los descansos. Desde el Gobierno sostienen que estas modificaciones buscan modernizar el mercado laboral y adaptarlo a dinámicas productivas cambiantes. Los sectores críticos advierten, en cambio, que la flexibilidad puede trasladar mayores cargas organizativas al trabajador y diluir derechos consolidados.