El Gobierno de Javier Milei presentó un proyecto de reforma laboral que se tratará en el Senado el próximo 11 de febrero, con el fin de flexibilizar las relaciones de trabajo. Entre ellas, la posibilidad de pagar salarios dinámicos.
Uno de los ejes más importantes del nuevo plan es la introducción de un sistema de “salarios dinámicos”, donde una parte del sueldo dependerá del rendimiento individual del trabajador y de los resultados de la empresa. En palabras del gobierno libertario, "quienes produzcan más, cobrarían más".
Para otros, en cambio, el cambio es una nueva manera de reducir los salarios de los trabajadores, ya que permitiría pagar salarios básicos muy bajos y atar el complemento a variables que el empleador podría fijar como inalcanzable.
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Qué son los salarios dinámicos y qué dice la reforma laboral de Milei
El proyecto de "Ley de Modernización Laboral" introduce los denominados componentes retributivos dinámicos como una herramienta para flexibilizar y actualizar las estructuras salariales. Se trata de pagos adicionales —ya sean fijos, variables, transitorios o permanentes— que se sitúan por encima del salario básico obligatorio y tienen como fin premiar el mérito individual del trabajador o responder a necesidades específicas de la organización. Estos rubros podrán pactarse tanto en negociaciones colectivas como en acuerdos individuales, permitiendo que las empresas adapten las compensaciones a objetivos de productividad o desempeño de manera ágil.
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La clave jurídica de esta innovación, establecida en el Artículo 33 del proyecto (que incorpora el Artículo 104 bis a la Ley de Contrato de Trabajo), es que estos pagos quedan blindados frente a la rigidez normativa tradicional. El texto dispone que a estos componentes no les serán aplicables la continuidad tácita, la ultraactividad ni la costumbre, independientemente del tiempo que se hayan abonado. De este modo, el empleador puede otorgar incentivos económicos temporales con la seguridad de que no se transformarán automáticamente en un derecho adquirido permanente, buscando así reducir la litigiosidad vinculada a la modificación de las condiciones remunerativas.
Por qué el Gobierno impulsa los salarios dinámicos
Desde el Ejecutivo explicaron que esta modalidad apunta a reconocer el mérito y a incentivar la productividad en un esquema que “mejore el salario sin comprometer la sostenibilidad de las empresas”. A su vez, afirmaron que “un sistema puramente solidario, donde todos cobran lo mismo sin importar el esfuerzo o los resultados, desincentiva la productividad y promueve la mediocridad”.
La propuesta busca legalizar y generalizar un sistema que algunas compañías ya aplican de forma parcial fuera de convenio: combinar un monto fijo con otro variable ajustado según el desempeño o el cumplimiento de objetivos.
Según el Ministerio de Capital Humano, los salarios dinámicos son “un paso necesario para actualizar el marco laboral argentino” y para alinear las remuneraciones con el desempeño real de cada trabajador. También aseguraron que la reforma no pretende eliminar derechos, sino flexibilizar la contratación y facilitar la formalización laboral.
Las críticas al salario dinámico de la reforma laboral
Sin embargo, abogados laboralistas y dirigentes sindicales alertan sobre riesgos de precarización, ya que el componente variable podría predominar y generar inestabilidad en los ingresos. Además, advierten que vincular el salario a la productividad “abre la puerta a la discrecionalidad empresarial” y debilita la negociación colectiva.
El paquete de medidas que el oficialismo planea impulsar tras el 10 de diciembre incluye también:
- Paritarias por empresa, reemplazando los convenios por actividad para adaptar condiciones a cada empleador y región.
- Renegociación de convenios colectivos con el objetivo de simplificar estructuras laborales consideradas obsoletas.
- Banco de horas, que sustituiría las horas extras tradicionales y permitiría compensar jornadas laborales variables.
- Contratos digitales y en moneda extranjera, habilitando la posibilidad de pactar sueldos en dólares u otras divisas.
Este proyecto busca transformar el mercado laboral argentino, pero genera debate entre quienes ven en los salarios por productividad una oportunidad para estimular el esfuerzo y quienes temen que termine aumentando la precariedad y desigualdad salarial.
