El Gobierno aceptó pagar un rendimiento de 50% anual para renovar un tercio de la deuda a un mes y medio y más de 40% de tasa por otro tercio a menos de cinco meses, en una operación que le permitió renovar el 98% del vencimiento de deuda; mientras el Banco Central concretó la mayor compra diaria de reservas que financia con la venta de títulos actualizados por dólar oficial, en una típica operación denominada bicicleta financiera que no termina de convencer a los mercados.
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La combinación de tasas de interés muy altas en pesos y dólar que se atrasa recupera la línea de política monetaria y cambiaria que llevó adelante la administración de Javier Milei en la primera etapa de gobierno con la intención de generar un proceso de desinflación, y que tras el fracaso terminó con un salvataje del Fondo Monetario Internacional.
El mercado esperaba una modificación de la política monetaria y cambiaria para que se concentre en un proceso consistente de acumulación de reservas internacionales incluso a costa de postergar la meta de llevar la inflación a menos de 1% mensual, una meta que solo logró alcanzar transitoriamente dos meses en toda la gestión.
Sin embargo, las últimas medidas tomadas por la cartera de Economía que dirige Luis Caputo y el BCRA que preside su amigo personal y socio en la actividad privada, Santiago Bausili, parecen indicar que insistirán en priorizar la desinflación aún si significa no cumplir el acuerdo con el FMI ni poder acceder a los mercados de deuda.
El banco de inversión CMF lo expresó en un informe a sus clientes: “De aquí en adelante, será clave cómo ubique el equipo económico a la desinflación en su orden de prioridades. Previo al ajuste en el esquema de bandas, en noviembre, estaba claro que la desinflación era la prioridad, aun a costa de una actividad menos dinámica, un tipo de cambio estable y una menor participación compradora del Banco Central en el mercado de cambios. Con el cambio de esquema, parecía que se iba a priorizar la actividad y la acumulación de reservas por sobre una desinflación más veloz”.
El banco advierte que “por el momento, el sesgo contractivo se mantiene y la prioridad parece seguir siendo la estabilidad del tipo de cambio” y recomienda “monitorear si esto responde a la particularidad del pago de deuda y a una mayor demanda estacional de pesos, o si efectivamente el equipo económico no alterará el orden de sus prioridades”.
Mantener el orden de prioridades significa renunciar a cumplir el piso de acumulación de reservas comprometido con el Fondo Monetario Internacional y que se expresa en reclamos en todos los informes de los bancos internacionales y fondos de inversión.
El BCRA compró este miércoles 187 millones de dólares, en la mayor operación diaria del año, y lleva acumulados 506 millones en siete ruedas, pero el mercado detectó que esas compras no fueron financiadas con emisión monetaria que ayude a recuperar la liquidez de la economía y permita una recuperación de la actividad.
El Banco Central, según detectó el mercado, está vendiendo bonos actualizados por el dólar oficial, lo que en la práctica significa financiar una operación de carry trady o bicicleta financiera: bancos y cerealeras vender dólar en el mercado mayorista y compran bonos actualizados por el dólar oficial, los que está reportando ganancias de 1% en dólares por operación sin riesgo cambiario.
Tanto las cerealeras como los bancos tienen acceso al mercado oficial para recomprar esos dólares, por lo que frente a una señal de inestabilidad pueden liquidar los bonos y volver a dolarizarse a costa de las reservas del BCRA, y por eso el mercado no considera que se trate de un proceso de acumulación sino de alquiler de reservas.
Esas operaciones son las que están atrasando el tipo de cambio, que había logrado desde la firma del acuerdo con el FMI recuperar algo de competitividad: mientras la inflación acumulada desde abril del año pasado fue de 21% el movimiento del tipo de cambio minorista fue de 34%, lo que devolvió algo de competitividad y aportó mayor sostenibilidad.
En enero el dólar cambió la tendencia alcista y luego del pico de 1.470 pesos que alcanzó en la primera semana retrocedió al valor del cierre del año pasado, alimentando más la rentabilidad de las operaciones de carry trade, por ahora solo limitada a jugadores que pueden entrar al mercado oficial.
El Tesoro, en tanto, enfrentó este miércoles el desafío de renovar 9,5 billones de pesos y lo logró en un 98%, con una suba sustancial de tasas, en todo el abanico de instrumentos que puso a disposición.
El mercado eligió los plazos más cortos, el 60% de la colocación, y las tasas fijas, en lo que se interpreta como el reconocimiento de que la inflación no tenderá a bajar en los próximos meses:
Lecap al 27 de febrero: 2,85 billones de pesos a 3,39% de Tasa Efectiva Mensual (TEM) que equivale a 49,16% de Tasa Interna de Retorno (TIREA) y Lecap al 29 de mayo: 2,96 billones a tasa de 2,86% TEM y 40,19% de TIREA.
También suscribieron al 30 de noviembre 0,26 billones a 2,51% TEM y 34,57% TIREA y al 30 de junio de 2027 otros 0,38 billones a 2,58% TEM y 35,75% TIREA.
El otro interés fuerte fue por la tasa variable TAMAR al 31 de agosto que captó 1,45 billones con un margen de 5,55%.
En la medida que el mercado confirme la idea de que el Gobierno insistirá con su plan original de privilegiar la reducción de inflación en lugar de acumular reservas, la tensión sobre la divisa podría reactivarse.
