La utilización de la capacidad instalada se sumó a la serie de indicadores oficiales que dieron cuenta de una recesión que se profundizó tras las elecciones la actividad industrial. Según el INDEC, en noviembre de 2025, la utilización de la capacidad instalada en la industria se ubica en 57,7%, un nivel que queda por debajo del registrado en el mismo mes de 2024, cuando alcanzaba el 62,3%. La comparación interanual expone una industria que opera con más capacidad ociosa y con dificultades para sostener el ritmo de producción. Si se compara contra octubre, cuando arrojó un 61%, perdió 2,3 puntos porcentuales.
El dato agregado esconde realidades sectoriales muy distintas. Mientras algunos bloques se ubican por encima del promedio general, otros muestran niveles de utilización que reflejan una contracción profunda del entramado productivo. Esa heterogeneidad ayuda a entender por qué la recuperación de la actividad no se traduce de manera homogénea en crecimiento ni en creación de empleo.
Entre los sectores que presentan niveles de utilización superiores al promedio general se destacan la refinación del petróleo, con 86,5%, y las industrias metálicas básicas, con 73,3%. También se ubican por encima del nivel general papel y cartón (71,2%), productos alimenticios y bebidas (64,2%), productos minerales no metálicos (58,2%) y sustancias y productos químicos (57,8%). En estos casos, la mayor utilización responde, en general, a una demanda más estable, a la inserción exportadora o a la vinculación con sectores estratégicos como la energía y la construcción.
Sin embargo, incluso entre los bloques que operan por encima del promedio se observa una pérdida de dinamismo respecto de 2024. El sector de productos alimenticios y bebidas, por ejemplo, registra un nivel de utilización del 64,2%, inferior al 66,9% del mismo mes del año anterior. Según el INDEC, esta caída está “vinculada principalmente a una menor elaboración de bebidas y a una disminución en la producción de carne vacuna”.
Los sectores más comprometidos
Los datos sectoriales dan cuenta de una caída continúa en el nivel de actividad y, el consecuente "apagado de máquinas". La Cámara Argentina de la Industria de Bebidas sin Alcohol informa una “variación interanual negativa de 7,5% en el volumen de ventas” de bebidas, mientras que el IPI manufacturero muestra una baja de 6,6% en la producción de carne vacuna.
Debajo del promedio general aparecen sectores en que coinciden buena parte de la capacidad ociosa y de la caída de la actividad. Edición e impresión utiliza el 50,6% de su capacidad instalada; la industria automotriz, el 46,3%; productos del tabaco, el 44,9%; caucho y plástico, el 41,0%; metalmecánica excepto automotores, el 39,9%; y productos textiles, apenas el 29,2%.
En noviembre de 2025, este sector registra una utilización de la capacidad instalada del 39,9%, frente al 50% de noviembre de 2024. El INDEC detalla que, dentro del sector, “la mayor baja interanual se registra en la fabricación de aparatos de uso doméstico”, con una disminución del 39,7%. Según referentes sectoriales citados en el informe, la caída se explica por “una menor demanda local y con el ingreso de productos importados”, una combinación que afecta tanto el nivel de producción como el empleo.
La industria automotriz muestra un comportamiento similar. La utilización de la capacidad instalada se ubica en 46,3%, muy por debajo del 64,7% registrado un año atrás. El organismo estadístico vincula esta caída “a la menor cantidad de unidades fabricadas por las terminales automotrices”. La reducción de la producción tiene un impacto directo en la cadena autopartista y en el empleo industrial, dado el peso relativo del sector en el entramado manufacturero.
El caso de los productos textiles aparece como uno de los más críticos. En noviembre, el nivel de utilización fue del 29,2%, frente al 48,2% del mismo mes de 2024. La contracción se explica por los menores niveles de producción de tejidos y de hilados de algodón. Según el IPI manufacturero, “la fabricación de tejidos y acabado de productos textiles disminuye 43,9%” interanual, mientras que “la producción de hilados de algodón cae 37,1%”. Estos números ayudan a entender por qué el sector textil se ubica entre los que más empleo pierden cuando la actividad se retrae.
También el sector de caucho y plástico presenta una caída significativa. La utilización de la capacidad instalada alcanza el 41%, frente al 46,8% de noviembre de 2024. El INDEC señala que esto se debe a “los menores niveles de fabricación de manufacturas de plástico y de neumáticos”. En términos de producción, el IPI manufacturero muestra una baja del 8,8% en manufacturas de plástico y del 34% en neumáticos, una dinámica que se traduce en menor utilización de plantas y menor demanda de mano de obra.
La persistencia de una utilización de la capacidad instalada por debajo del 60% plantea interrogantes sobre la sustentabilidad de una recuperación basada solo en la estabilización macroeconómica. Con más del 40% de la capacidad industrial sin usar en varios sectores, el margen para crecer sin inversiones es amplio, pero al mismo tiempo refleja un entramado productivo que funciona por debajo de su potencial.
