El consumo de productos básicos en la mesa de los argentinos muestra alarmantes señales de retroceso. Durante abril, las ventas de leche y derivados experimentaron una marcada contracción en el mercado interno, reflejando el fuerte deterioro de los ingresos frente a los precios. En lo que va del año, el sector lácteo experimenta una caída sostenida en las ventas.
De acuerdo con los datos recopilados por el Observatorio de la Cadena Láctea, la demanda medida en litros equivalentes sufrió un desplome generalizado tanto a nivel mensual como en la comparación interanual. En el cuarto mes del año, el volumen total de lácteos comercializados se contrajo un 4,7% respecto al mes anterior. La situación se vuelve aún más crítica al analizar la medición en litros de leche equivalente (el indicador que mide la materia prima total utilizada para elaborar todos los productos del rubro), que registró una caída del 5,8% mensual.
La comparación a largo plazo ratifica que no se trata de un fenómeno estacional aislado. Al contrastar abril de 2026 con el mismo mes del año pasado, el volumen de productos retrocedió un 1,9%, mientras que la pérdida medida en litros equivalentes fue del 2,9%. Con este escenario, el balance acumulado para el primer cuatrimestre del año consolida una tendencia negativa, con una reducción del 1,5% en volumen físico y del 2,1% en litros de leche equivalentes.
El sachet en retirada y el avance de los sustitutos económicos
El informe sectorial expone un cambio estructural en las pautas de consumo que lleva una década y los registros reflejan un descenso sostenido en las ventas de leches fluidas. Al mismo tiempo, las familias modificaron sus elecciones por motivos estrictamente presupuestarios: las leches no refrigeradas (larga vida) volvieron a ganar participación de mercado en detrimento de las leches refrigeradas tradicionales, revirtiendo la leve recuperación que este último segmento había mostrado entre 2024 y 2025.
Por otra parte, los especialistas advierten que la estadística formal, que captura el 79,6% de las ventas de las empresas medianas y grandes, oculta un fenómeno emergente provocado por la crisis económica. Ante la imposibilidad de afrontar los costos de las primeras marcas, se observa una proliferación de los canales informales de comercialización y un fuerte crecimiento de productos sucedáneos de menor valor. El consumo de alimentos genuinos comenzó a ser reemplazado masivamente por sustitutos más económicos como los "alimentos a base de queso rayado", bebidas lácteas alternativas, margarinas y opciones similares.
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Radiografía por rubros: las promociones salvan a los quesos y los yogures caen
El comportamiento del sector lácteo durante el primer cuatrimestre del año se movió a dos velocidades según el tipo de producto:
- Quesos: fue el único grupo que logró mostrar subas interanuales tanto en la medición mensual como en la acumulada. Su relevancia es vital, ya que absorbe el 50% del destino total de la leche en el país y es el principal motor de las pymes industriales.
- Yogures y postres: sufrieron el impacto directo del recorte en los presupuestos familiares, registrando una caída del 2,3% en el cuatrimestre.
- Leches saborizadas y chocolatadas: mostraron un fuerte crecimiento del 30,1% respecto al año previo, aunque el sector aclara que el salto se debe principalmente a un efecto estadístico por la baja base de comparación que dejó el desplome del 45% sufrido en 2024.
Precios sacrificados y segundas marcas al frente
Para sostener el nivel de actividad y evitar una acumulación crítica de stock, las empresas lácteas se vieron obligadas a cambiar su estrategia comercial. Según datos del sector, la colocación de volúmenes de quesos se logró fundamentalmente a expensas de sacrificar los márgenes de ganancia.
Las cadenas de supermercados y comercios minoristas se inundaron de ofertas agresivas y promociones cruzadas, como los descuentos por cantidad. En la actualidad, el consumidor prioriza de forma absoluta las compras por precio, imponiéndose la venta de productos fraccionados "al peso" y de variedades de tipo commodity -como el queso cremoso, la barra de tybo y los quesos duros "frescos"- por sobre las especialidades gourmet.
El fenómeno llegó al extremo de registrarse situaciones comerciales atípicas, donde los valores de góndola de las primeras marcas se ubicaron temporalmente por debajo de los productos de segundas o terceras líneas para poder rotar la mercadería.
