La actividad económica mostró una mejora en el cierre del año, aunque con un patrón desigual. Según los últimos datos del Indec, el crecimiento estuvo motorizado principalmente por el agro y la intermediación financiera, mientras sectores clave como la industria continuaron en retroceso, en el marco de una crisis económica que todavía impacta con fuerza en el entramado productivo.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) reflejó una suba interanual del 3,5% y 1,8% intermensual, impulsada por un fuerte desempeño del sector agropecuario, que volvió a mostrar tasas positivas de la mano del trigo. A esto se sumó un repunte significativo en la intermediación financiera, uno de los rubros con mayor variación positiva dentro del indicador. Sin embargo, el dato agregado esconde una dinámica dispar entre sectores.
Aún así, el presidente Javier Milei no dudó en festejar a través de las redes sociales: "A los profetas del caos este dato no les va a gustar. Además, al observar la serie queda en claro que el riesgo kuka no sólo produjo daño en lo financiero sino también en lo real. Si no hubiera sido por su intención de destruir todo hubiéramos crecido 7%".
El agro, principal motor tras la sequía
El agro explicó buena parte del crecimiento general. Tras el derrumbe productivo provocado por la falta de lluvias en 2023, la recuperación de la cosecha generó un efecto estadístico y real de magnitud. La mejora en los volúmenes exportables impactó de lleno en el nivel de actividad y aportó varios puntos porcentuales al índice general.
Este rebote permitió compensar caídas en otros rubros más vinculados al mercado interno. En un contexto de crisis económica, el agro volvió a posicionarse como sostén coyuntural, aunque con un efecto concentrado y nulo derrame inmediato sobre el resto del entramado productivo.
Intermediación financiera, otro sector en alza
La intermediación financiera también se ubicó entre los sectores con mayor crecimiento. El mayor dinamismo de instrumentos financieros, tasas elevadas y reacomodamientos en carteras de inversión explicaron el desempeño positivo.
Se trata de un comportamiento que no necesariamente refleja mayor producción de bienes o consumo, sino movimientos vinculados al sistema financiero. En términos de generación de empleo y actividad real, su impacto es más acotado que el de sectores como la industria o la construcción.
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Industria y sectores ligados al consumo, en retroceso
En contraste, la industria manufacturera volvió a mostrar números negativos. El sector continúa afectado por la caída del consumo, la retracción de la demanda interna y las dificultades para recomponer niveles de producción.
La industria es uno de los rubros con mayor capacidad de generación de empleo y encadenamientos productivos. Su desempeño negativo evidencia que la recuperación no es homogénea y que persisten señales de fragilidad en el tejido productivo. Otros sectores vinculados al comercio y a la actividad interna también mostraron desempeños más débiles, lo que refuerza la idea de una recuperación apoyada en pocos motores.
