La crisis económica impulsa los "empleos refugio" en las provincias

El deterioro de la industria y el aumento del desempleo profundizan un fenómeno que se expande en todo el país: cada vez más personas recurren a empleos refugio ante la falta de trabajo formal.

07 de julio, 2026 | 20.43

La pérdida de puestos de trabajo registrados y el deterioro de la actividad económica están modificando el mapa laboral en todo el territorio argentino y no solo en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Frente a la dificultad para conseguir empleo formal, cada vez más personas encuentran una salida en los denominados "empleos refugio", ocupaciones informales o de baja calidad que permiten generar ingresos mientras se profundiza la crisis económica. El fenómeno ya alcanza a todas las provincias y expone el impacto que la caída de la industria y el desempleo tienen sobre el mercado de trabajo.

Los empleos refugio son ocupaciones que funcionan como una alternativa frente a la pérdida de empleo formal. Generalmente se trata de trabajos informales, de pocas horas, cuentapropismo de subsistencia o actividades de baja productividad que permiten sostener ingresos cuando el mercado laboral deja de generar puestos registrados.

El último informe del Centro de Innovación de los Trabajadores (CETyD) advirtió que el crecimiento reciente de la ocupación responde, en buena medida, a este tipo de inserciones laborales y no a la creación de empleo privado de calidad. Según el trabajo, el mercado laboral atraviesa una etapa en la que la destrucción de empleo formal no encuentra compensación en nuevas oportunidades registradas, sino en ocupaciones más precarias y de menor carga horaria.

Entre principios de 2025 y el primer trimestre de 2026, el mercado de trabajo formal privado y los independientes registrados perdieron en conjunto 242.000 ocupaciones. En contrapartida, el sector informal absorbió la demanda sumando 274.000 asalariados no registrados y 360.000 trabajadores independientes informales. Con este traspaso, la tasa de informalidad trepó al 44.2% en el inicio del año.

La industria continúa perdiendo puestos de trabajo

Uno de los sectores que más explica esta dinámica es la industria, que continúa mostrando dificultades para recuperar empleo. El informe señaló que, luego del rebote registrado en marzo, la recuperación no logró consolidarse y el empleo formal privado volvió a mostrar señales de debilidad. Incluso, el Indicador Predictivo del Empleo (IPE-CETyD) anticipó que durante los próximos meses la caída del empleo registrado podría moderarse, aunque sin revertirse, con una persistencia particular en la industria.

Esta situación repercute especialmente en aquellas provincias cuya estructura productiva depende en mayor medida de la actividad manufacturera.

Un fenómeno que se extiende a todas las provincias

El relevamiento identifica una relación directa entre el deterioro del empleo formal y el crecimiento de los empleos refugio en todo el país. Las provincias que registran las mayores pérdidas de empleo privado formal también presentan los aumentos más importantes del desempleo y de este tipo de ocupaciones alternativas.

Según el CETyD, cuando el sector registrado se contrae, las economías regionales no logran generar actividades capaces de absorber esa mano de obra en condiciones similares. Como consecuencia, miles de trabajadores terminan recurriendo a la informalidad o directamente permanecen desocupados.

Los casos más críticos se localizan en Santa Cruz, Formosa y Chaco. En estas jurisdicciones, el parate total de la construcción (tanto pública como privada) diezmó las oportunidades tradicionales. En el caso santacruceño, a este panorama se le sumó el declive de la producción hidrocarburífera en la Cuenca del Golfo San Jorge. La falta de alternativas empuja a los jefes y jefas de hogar a refugiarse en changas de subsistencia que no llegan a cubrir las necesidades básicas. Esta realidad se replica con fuerza en otras regiones del NEA y el NOA, como Misiones, Catamarca, Corrientes y Santiago del Estero.

En la vereda opuesta, provincias como Neuquén y Río Negro muestran la tendencia inversa. Gracias al fuerte dinamismo y la inversión concentrada en Vaca Muerta, ambas jurisdicciones lograron sostener e incrementar el trabajo registrado, registrando consecuentemente las mayores caídas en los indicadores de desocupación y subocupación precaria.

La caída del salario agrava la búsqueda de más trabajo

El crecimiento de los empleos refugio también está vinculado al deterioro del poder adquisitivo. Durante el primer trimestre, los salarios del sector privado evolucionaron por debajo de la inflación y el ingreso disponible de los hogares se redujo aún más debido al aumento de los gastos fijos, como vivienda, servicios públicos, transporte y comunicaciones.

Entre enero y marzo, el salario disponible cayó el doble que el salario total (-5% frente a -2,5%), ampliando la brecha entre el ingreso percibido y el dinero efectivamente disponible para el consumo. Según el informe, este escenario explica por qué cada vez más integrantes de un mismo hogar buscan incorporarse al mercado laboral o aumentar sus horas de trabajo para compensar la pérdida de ingresos.

Un mercado laboral que sigue sin recuperarse

Las conclusiones del estudio muestran que el empleo registrado continúa debilitado, la industria mantiene una tendencia negativa y el desempleo encuentra una válvula de escape en ocupaciones de baja calidad.

El crecimiento de los empleos refugio refleja así una transformación del mercado laboral: el aumento de la ocupación ya no necesariamente implica mejores condiciones de trabajo, sino que, en muchos casos, representa una estrategia de supervivencia frente a la pérdida de empleo formal y al deterioro del poder adquisitivo.