Luego de dos meses de fuerte acumulación de reservas, el Banco Central redujo significativamente sus compras de dólares en el mercado oficial al mismo tiempo que se profundizó la demanda privada de dólares, tanto por parte de empresas como de particulares. El resultado fue una desaceleración en el proceso de recomposición de reservas que había sido presentado por el equipo económico como uno de los principales logros de la gestión. En simultáneo, sigue la dolarización por parte de ahorristas, a lo que se suma la remisión de utilidades de empresas que habilitó el gobierno libertario.
En junio, el Banco Central adquirió 1.418 millones de dólares mediante sus intervenciones en el mercado de cambios. La cifra representa una caída del 47 por ciento respecto del promedio registrado entre abril y mayo, cuando las compras habían alcanzado los 2.770 millones y 2.601 millones de dólares, respectivamente. Además, se trató del menor monto mensual incorporado desde febrero, cuando la entidad había sumado 1.557 millones.
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La reducción no obedeció a una menor oferta de dólares. Por el contrario, el volumen operado en el mercado de contado continuó creciendo. Según los datos del mercado cambiario, durante junio se negociaron 12.304 millones de dólares, un incremento del 15,7 por ciento respecto de mayo. Lo que cambió fue el comportamiento de la demanda.
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Según sostienen analistas del mercado, la entidad que conduce Santiago Bausili tuvo que moderar sus intervenciones para evitar alimentar la presión sobre un dólar que mostró una recuperación sostenida durante todo el mes. En la última rueda de junio, por ejemplo, apenas compró 47 millones sobre un volumen operado de 836 millones de dólares, el más elevado del año. Es decir, absorbió solamente el 5,6 por ciento de los dólares negociados, una proporción similar a la que había fijado como límite a comienzos de año para no influir directamente sobre la cotización.
Mientras en mayo el promedio diario de compras había alcanzado los 137 millones, durante junio descendió a apenas 68 millones de dólares por jornada. Incluso si se divide el mes en dos etapas, el cambio de tendencia resulta más claro: durante la primera quincena el Banco Central adquirió 873 millones, mientras que en la segunda sólo incorporó 545 millones.
La desaceleración aparece después de que el ministro de Economía, Luis Caputo, celebrara públicamente que la autoridad monetaria ya había superado el objetivo anual de compra de reservas. A comienzos de junio afirmó que el Banco Central había alcanzado "con siete meses de anticipación" la meta de adquirir 10.000 millones de dólares durante 2026 e incluso proyectó que, "si el ritmo de compras se mantuviera", podrían incorporarse "hasta 24.000 millones este año".
Se recalientan las compras
En el mercado apuntan a una demanda impulsada en los últimos días por parte de las petroleras para girar dividendos, algo que ahora pueden hacer; del desarme de posiciones de cobertura y de apuestas a ganancias financieras vía carry trade. Según la consultora de Max Capital, el Central cerró mayo con una posición corta en futuros de apenas 204 millones de dólares, lo que implica que se redujo en 1.900 millones durante el mes. De esta manera, el BCRA continuó completando la reversión del máximo de 6.844 millones de dólares alcanzado en septiembre de 2025, según consigna Bloomberg.
El informe destaca los volúmenes operados en el bono dollar linked con vencimiento en junio de 2026 y el aumento en el interés abierto en futuros del dólar sugieren que el BCRA retomó la oferta de instrumentos de cobertura cambiaria en junio, compensando así la reducción registrada durante mayo.
Desde Portfolio Personal Inversiones señalan que el mercado de futuros volvió a ganar protagonismo. El volumen operado el martes 23 de junio se disparó hasta 1.907 millones de dólares, mientras que el interés abierto aumentó 224,5 millones, el mayor incremento diario desde el 29 de septiembre de 2025. Para la sociedad de bolsa, este movimiento sugiere una mayor participación del Banco Central en el mercado de futuros con el objetivo de moderar la suba del tipo de cambio oficial.
A esos factores se sumó una demanda creciente del segmento minorista. Durante mayo, las personas humanas realizaron compras netas de moneda extranjera por 2.667 millones de dólares. De ese total, 1.804 millones de dólares correspondieron a la adquisición de billetes, mientras que otros 408 millones se destinaron a giros de divisas sin fines específicos. En total, unas 1,4 millones de personas realizaron operaciones cambiarias durante el mes. En lo que va del año las personas humanas compraron 14.033 millones de dólares; más que el Central.
El informe del Banco Central precisa que "de las compras netas de billetes y divisas sin fines específicos, se estima que unos 700 millones de dólares quedaron depositados en bancos locales y 300 millones incrementaron la posición de activos externos, mientras que unos 800 millones fueron entregados a las entidades para cubrir los gastos realizados con tarjetas de servicios".
El dato refleja que, aun con un esquema cambiario más flexible y un discurso oficial centrado en la estabilización macroeconómica, continúa predominando la preferencia por mantener parte del ahorro denominado en dólares. La demanda también aparece vinculada al creciente déficit de la cuenta servicios. Durante mayo, esa cuenta registró un saldo negativo de 802 millones de dólares, impulsado principalmente por el turismo emisivo. La cuenta Viajes y Pasajes mostró egresos netos por 582 millones de dólares, producto de pagos brutos por 859 millones de dólares e ingresos por apenas 278 millones.
El propio Banco Central destacó que "un 70 por ciento de todos los egresos por consumos de bienes y servicios por viajes, otros pagos con tarjeta y servicios de transporte de pasajeros son directamente cancelados por los clientes con fondos en moneda extranjera, mayormente comprados en el mercado de cambios como billetes sin fines específicos".
A esa salida de divisas se sumó otro dato que contrasta con uno de los principales argumentos del Gobierno respecto de la apertura económica y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Según el Balance Cambiario, durante mayo se registró una salida neta de 798 millones de dólares correspondiente a inversión extranjera directa de no residentes. Es decir, mientras el Gobierno insiste en que las reformas impulsarán un ingreso masivo de capitales productivos, los datos oficiales muestran que, al menos durante mayo, el saldo fue negativo.
Al mismo tiempo, el comercio exterior continúa siendo el principal sostén del ingreso de dólares. La cuenta corriente cambiaria registró un superávit de 1.877 millones de dólares durante mayo, explicado principalmente por un saldo positivo de 4.322 millones de dólares en la cuenta Bienes, que el propio Banco Central calificó como un "máximo histórico sin considerar meses con programas específicos de incentivo".
Las exportaciones energéticas volvieron a desempeñar un papel central. El sector Energía aportó un superávit de 1.625 millones, seguido por Minería con 864 millones, Alimentos, Bebidas y Tabaco con 780 millones y Agricultura con 296 millones. Además, los servicios informáticos generaron un saldo positivo de 168 millones. Los cobros por exportaciones también mostraron un crecimiento significativo. En energía aumentaron un 87 por ciento respecto de mayo de 2025; en minería avanzaron un 104 por ciento; mientras que la industria automotriz registró un incremento del 33 por ciento.
Sin embargo, el fortalecimiento del frente exportador comienza a convivir con señales menos favorables. La caída de los precios internacionales del petróleo, la recuperación gradual de las importaciones y el incremento de la demanda privada de divisas reducen el margen del Banco Central para seguir acumulando reservas al ritmo observado durante el primer semestre.
