La crisis que atraviesa la economía como consecuencia del modelo de Javier Milei golpea fuerte a los comercios entrerrianos. En un contexto de licuación permanente de salarios y jubilaciones y con un plan de paritarias pisadas que no habilitan la recuperación de poder adquisitivo, los negocios de Entre Ríos ven cómo sus ventas bajan día a día sin parar. Un informe privado registró que más del 16% de los locals de Paraná están cerrados por mudanzas a zonas más baratas y, en muchos otros, por el cierre es la única salida a una agonía que no encuentra fin.
La situación que se registra a nivel nacional, donde la caída solo en abril fue del 3,2% -relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa- tiene su correlato en la provincia. Tres datos dan cuenta del evidente retroceso en la materia: las unidades vendidas llegan en algunos casos a la mitad de lo que se registraban en otras épocas críticas; el crecimiento exponencial de carteles de inmobiliarias ofreciendo vidrieras en paseos comerciales y los despidos en el sector, que se cuentan por decenas.
En contacto con El Destape, la secretaria de Comercio y Desarrollo Emprendedor del Ministerio de Producción de la Provincia, Noelia Zapata, resaltó que la gestión de Rogelio Frigerio no es ajena al contexto. “Hemos buscado alternativas, nos reunimos con los centros comerciales y les hemos remitido contactos para ventas digitales”, subrayó la funcionaria. Aseguró que se aguarda con expectativa una ronda de negocios que se llevará adelante en Santa Fe la semana próxima, que puede abrir nuevas oportunidades.
"La situación es muy complicada y no hay nada que nos haga creer que va a mejorar", apuntó Marcelo Ruggieri, dirigente de la Cámara de Comerciantes del Microcentro de Paraná. En contacto con El Destape, señaló que la ecuación negativa dentro de los balances se ha vuelto moneda corriente: "A esta altura ya no hay que buscar rendimiento ni ganancia, lo que se está tratando es de sobrevivir, de no perder tanto y en el mejor de los casos empatar gastos con ingresos. Uno intenta siempre ser optimista, mirar para adelante con esperanza, pero la realidad es que venimos de dos años consecutivos de la misma manera y no pareciera haber señales de que vaya a cambiar".
Ruggieri hace casi cuatro décadas está en el rubro. Es gerente de un local de calzado y además tiene un negocio de artículos de camping. Con absoluta seguridad, señaló que 2025 fue el peor año que le tocó vivir en la materia, pero que, de sostenerse la dinámica, 2026 incluso lo puede superar: "Yo comparo las unidades vendidas y hoy se comercializa la mitad que en 2001. Porque además, en ese momento, mal o bien pero había algo de dinero. Ahora no. Lo mismo en la pandemia, donde no se podía circular, pero se buscaban alternativas para comprar. El problema es que la gente, en este momento, ya no tiene plata. Va a la Peatonal, recorre, mira, entra, prueba, pero no compra".
Para cerrar, el dirigente dijo que la Cámara ha relevado con preocupación las expectativas de comerciantes, que han manifestado que las estrategias de contención se están agotando y que no ven una salida en el corto plazo. "Es pelearla todos los días, sin bajar los brazos, pero con cada vez menos esperanzas. Lo peor es no saber cuántos van a poder salir parados de esta situación", afirmó.
Los locales vacíos en pleno microcentro de Paraná, así como en zonas aledañas, se han vuelto moneda corriente. Un censo del Centro Comercial e Industrial de Paraná da cuenta de que de los 697 locales relevados ya son 113 los que bajaron sus percianas. De ellos, 76 están en la zona de mayor tránsito de vecinos, donde históricamente se han ubicado los negocios para poder optimizar ventas. Entre ellos, algunos históricos, como una heladería que bajó su persiana tras 47 años, una vaquería que puso el candado en la Peatonal tras 30 años, otro negocio de ropa que desapareció tras dos décadas y un tradicional comercio de electricidad que decidió que cerrar era mejor que seguir abierto pero sin vender.
"En agosto del 2025 el mismo relevamiento nos había dado un número menor. No podemos determinar si todos los inmuebles vacíos son producto del cierre definitivo o del traslado de ese comercio a un local alejado de estas zonas como consecuencia de los altos costos de los alquileres en el micro y macro centro, o si mutaron a ventas virtuales", explicó a El Destape, Marcelo Quiroga, secretario General de la entidad.
El dirigente apuntó que actualmente existen costos fijos "abusivos" y apuntó a los impuestos, pero no dejó de lado el incremento de la energía y de otros servicios. "Hoy abrir las puertas todos los días se torna inviabe. A eso se le suman los cotos laborales que implica tener empleados en blanco", describió.
Los despidos, en otro orden, pasaron a ser moneda corriente. Solo entre enero y febrero, casi 300 bajas fueron registradas en locales de ventas de Concordia: 211 en enero y 75 en febrero. De acuerdo a datos del Centro de Empleados de Comercio, en marzo y abril la tendencia se desaceleró, pero no se detuvo. "Todo esto es de la pyme, o sea, no hay grandes empresas multinacionales que estén despidiendo. Nuestra preocupación es que si esto empieza de esta manera, no sabemos dónde termina", expresó en contacto con medios locales, Juan José Simonetti, presidente de la institución que relevó las cesantías. Y agregó: "En algunos casos la realidad es que el empleador no puede afrontar más los costos de mantener un trabajador y, en vez de despedirlo, pasa a tenerlo en negro. Es una modalidad que no es la ideal, pero que existe para evitar quedarte sin empleo". De más está destacar que lo que sucede tiene una repercusión directa en el Estado en general: menos empleo registrado son menos recursos para Anses, por ejemplo; menos ventas es menos tributos que, en casos, se coparticipan como el IVA.
