Círculo vicioso: el ajuste de Milei deteriora la recaudación por la caída de la actividad

Un estudio del Banco Provincia sostiene que el perfil del ajuste fiscal profundizó la caída de la demanda interna, afectó la recaudación y priorizó recortes e incentivos con menor impacto sobre la actividad económica.

06 de agosto, 2026 | 15.41

El primer déficit primario registrado por el Gobierno, en junio pasado, desde el inicio de la gestión de Javier Milei abrió un nuevo debate sobre los límites del programa económico basado meramente en el ajuste fiscal. Después de convertir el equilibrio de las cuentas públicas en el principal eje de su política económica, la administración nacional enfrentó en el sexto mes de año una reversión del resultado fiscal impulsada por una fuerte caída de la recaudación, en un contexto donde la actividad económica todavía no logra recuperar el dinamismo perdido tras el ajuste implementado desde fines de 2023.

El deterioro de los ingresos públicos no puede analizarse de manera aislada sino como parte de un proceso en el que el propio ajuste termina afectando la actividad económica y, en consecuencia, la capacidad de recaudación del Estado. Las decisiones adoptadas por el Gobierno no fueron inevitables –como asegura la administración libertaria—ya que existían alternativas para alcanzar un ahorro fiscal con menores costos sobre la economía real.

En junio último el Sector Público Nacional registró un déficit primario de 0,7 billones de pesos, cuando un año antes había obtenido un superávit de 1,1 billones de pesos, medidos ambos a precios constantes de junio de este año. La reversión obedeció principalmente a una caída interanual de 9 por ciento en los ingresos públicos, producto del menor nivel de actividad y de la reducción de distintos tributos.

Las cifras muestran que los recursos vinculados al mercado interno fueron los más afectados. La recaudación por IVA cayó 5 por ciento interanual, los aportes de la seguridad social retrocedieron 4 por ciento, el impuesto a las Ganancias disminuyó 20 por ciento y los derechos de exportación se desplomaron casi 50 por ciento, un resultado que terminó erosionando el superávit que el Gobierno había convertido en uno de los principales argumentos para defender su programa económico.

El riesgo del círculo vicioso

A partir de esos números, un informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia introduce un interrogante: hasta qué punto el ajuste termina generando un círculo vicioso en el que la reducción del gasto provoca una caída de la actividad, esa menor actividad reduce la recaudación y obliga luego a profundizar el ajuste. El estudio resume esa dinámica con una pregunta: "¿Podría haberse logrado el mismo ahorro fiscal con un menor impacto sobre la demanda interna?".

El documento asegura que el Gobierno concentró buena parte del recorte en aquellas partidas que, según la evidencia económica internacional, tienen mayor capacidad para impulsar el crecimiento. Uno de los principales recortes fue en el gasto de capital, es decir, la inversión pública en infraestructura y obras. a inversión pública posee uno de los mayores efectos multiplicadores sobre el conjunto de la economía. Entre 2024 y 2026 esa partida sufrió un recorte cercano al 80 por ciento en términos reales, mientras que el resto del gasto público se redujo 27,5 por ciento. A pesar de representar menos del 10 por ciento del gasto nacional durante el período 2021-2023, el gasto de capital explicó cerca del 20 por ciento del ajuste aplicado por la administración nacional.

De acuerdo con un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que analizó 125 episodios de consolidación fiscal en 70 países, y concluyó que un ajuste equivalente al 1 por ciento del Producto Bruto Interno reduce el nivel de actividad en torno a 0,4 por ciento. Sin embargo, el impacto cambia de manera significativa según dónde se concentren los recortes. Cuando la reducción del gasto afecta principalmente la inversión pública, la caída del Producto alcanza 0,7 por ciento tres años después. En cambio, cuando el ajuste se focaliza sobre el gasto corriente, el efecto recesivo resulta considerablemente menor e incluso puede revertirse en el mediano plazo.

El documento resume esa diferencia señalando que "la diferencia entre un ajuste concentrado en gasto corriente y otro concentrado en gasto de capital alcanza 1,6 puntos de crecimiento por cada punto de caída del gasto en el mediano plazo". En otras palabras, sostiene que el diseño del ajuste también importa y que distintas combinaciones de recortes pueden producir resultados muy diferentes sobre el crecimiento económico.

Sin actividad no hay inversión

Uno de los datos más relevantes es la evolución de la inversión pública. Según el Banco Provincia, el gasto de capital se ubica actualmente en los niveles más bajos de los últimos 35 años. Si la tendencia continúa, el período 2024-2027 cerrará con el menor ratio de gasto de capital sobre el Producto Bruto Interno desde el regreso de la democracia en 1983. El documento agrega que la inversión pública no solo tiene efectos directos sobre la construcción y el empleo, sino que además incentiva proyectos privados. “Cada punto de crecimiento de la inversión pública impulsa un incremento de 3,5 puntos porcentuales en la inversión privada, al considerar que ambos procesos son complementarios y no sustitutos”, señala el documento del Bapro.

El informe también cuestiona otro aspecto del programa económico: la utilización del margen fiscal para reducir determinados impuestos, exclusivamente a los sectores concentrados y, paradójicamente, con mayor capacidad contributiva. Durante los últimos dos años el Gobierno eliminó el impuesto PAIS, redujo Bienes Personales, disminuyó impuestos internos y bajó de manera transitoria los derechos de exportación para algunos productos agropecuarios. Según el trabajo, esas medidas tienen un impacto considerablemente menor sobre la actividad que la inversión pública.

Cada punto adicional de inversión pública genera un efecto multiplicador de 1,2 puntos sobre el Producto, mientras que las rebajas tributarias producen un impacto inferior a la mitad, de apenas 0,45 puntos. Desde esa perspectiva, el documento sostiene que el Gobierno eligió simultáneamente "sobre-ajustar en las partidas con mayor impacto sobre la economía real" y utilizar el alivio tributario en instrumentos con menor capacidad para impulsar la actividad.

En cuanto consecuencias distributivas del programa fiscal, el informe se apoya en investigaciones del Fondo Monetario Internacional, que sostiene que los procesos de ajuste del gasto suelen deteriorar la distribución del ingreso y que ese efecto puede atenuarse mediante sistemas tributarios progresivos o transferencias focalizadas. En cambio, afirma que la reducción de impuestos sobre patrimonios elevados o sectores de mayores ingresos profundiza el sesgo regresivo del ajuste.

"El perfil del ajuste fiscal agudizó la caída de la demanda interna, a la vez que la baja de impuestos hizo lo propio con el perfil regresivo del recorte del gasto. Siempre eligieron la opción que menos contribuía a la recuperación de la economía real"., concluye el informe.