La evolución del mercado laboral continúa arrojando pruebas de la destrucción de puestos de trabajo. Los datos del sector empresario relevados oficialmente a marzo evidencian menos trabajadores registrados, menos empleadores y una contracción que atraviesa tanto sectores industriales como actividades vinculadas al consumo interno. Un relevamiento del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) mostró que entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 la cantidad de trabajadores registrados en unidades productivas pasó de 9.857.173 a 9.517.332 personas. La diferencia implica una pérdida de 339.841 puestos de trabajo formales, equivalente a una caída del 3,45 por ciento. Traducido al ritmo cotidiano del mercado laboral, el informe estima una eliminación promedio de 400 empleos registrados por día desde el inicio de la actual gestión.
El retroceso aparece asociado, según el trabajo, a una combinación de factores que incluyen la eliminación de subsidios, cambios regulatorios en materia laboral, menor inversión en sectores tradicionales y un posible desplazamiento de trabajadores hacia formas de ocupación informal. El informe advierte además que la reducción del empleo registrado no se limita a una cuestión cuantitativa sino que modifica la calidad de inserción laboral, con impacto sobre salarios, estabilidad y acceso a derechos laborales.
La composición sectorial de la caída permite observar cuáles fueron las actividades más afectadas por el nuevo escenario económico. La construcción encabezó la pérdida absoluta de empleo con 81.425 puestos menos entre noviembre de 2023 y marzo de 2026. Detrás se ubicó la industria manufacturera, que redujo su plantel en 79.263 trabajadores. También registraron bajas relevantes la administración pública, defensa y seguridad social obligatoria, con 67.312 empleos menos, y servicios de transporte y almacenamiento, que perdió 64.660 puestos.
Cuando se observa la variación relativa, la construcción volvió a aparecer como el sector más golpeado, con una contracción del 17,1 por ciento del empleo registrado. Le siguieron servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales, con una caída del 12,1 por ciento, y transporte y almacenamiento, con una disminución del 12 por ciento. La dinámica coincide con otros relevamientos empresariales que comenzaron a registrar una desaceleración más persistente del empleo industrial. El último Panorama de Empleo Industrial elaborado por la Unión Industrial Argentina (UIA), correspondiente a marzo, señaló que el empleo asalariado formal manufacturero volvió a retroceder y perdió 5.043 trabajadores respecto de febrero, una baja mensual del 0,4 por ciento.
Según el informe de la entidad fabril, la industria fue el sector con peor desempeño mensual de toda la economía, incluso por encima del comercio y del transporte. El deterioro estuvo impulsado principalmente por el sector textil, confecciones, cuero y calzado, donde se destruyeron 1.580 puestos; seguido por fabricación de automotores y neumáticos, con 779 empleos menos, y la rama metalmecánica, que eliminó 641 puestos formales. La UIA señaló además que la caída se extendió a todos los grandes bloques industriales, incluyendo actividades vinculadas al procesamiento de alimentos y al complejo químico y petroquímico. En términos interanuales, frente a marzo de 2025, el sector acumuló una pérdida de 46.659 empleos formales, equivalente a una caída del 4 por ciento.
Desde el pico de agosto de 2023, según la entidad empresaria, desaparecieron 82.428 puestos fabriles, lo que representa un descenso acumulado del 6,9 por ciento. En paralelo, el empleo asalariado total del sector privado cayó en marzo en 7.603 puestos y, respecto de aquel máximo, acumula una pérdida de 252.129 empleos registrados. La trayectoria laboral acompaña una economía donde distintos indicadores de actividad comenzaron a mostrar una recuperación desigual y concentrada en sectores específicos vinculados a recursos naturales, finanzas y servicios de alta productividad, mientras las ramas con mayor capacidad de absorción de mano de obra continúan sin recuperar niveles previos.
El ajuste llega al empleo doméstico
Entre los segmentos que funcionan como indicador temprano del deterioro del ingreso disponible de los hogares aparece el empleo en casas particulares. De acuerdo con el relevamiento del CEPA, la cantidad de trabajadores registrados en casas particulares pasó de 629.660 personas en noviembre de 2023 a 599.014 en marzo de 2026. La reducción alcanzó a 30.646 empleos, equivalente a una pérdida de poco más de 36 puestos por día.
El comportamiento de este segmento suele ser leído como un indicador sensible del ciclo económico porque depende directamente de las decisiones de gasto de los hogares y presenta menores niveles de protección frente a cambios de ingresos. El informe señaló que “al no estar protegido por grandes empresas ni convenios colectivos fuertes, el empleo en casas particulares reacciona rápido ante cualquier crisis”. La caída del empleo registrado en este universo también suele convivir con procesos de informalización parcial o total de las relaciones laborales, donde la reducción del costo para el empleador se traduce en pérdida de aportes, cobertura y estabilidad para quienes continúan trabajando.
La desaparición de empleadores
Entre noviembre de 2023 y marzo último, el número de empleadores pasó de 512.357 a 485.909. El resultado fue una reducción de 26.448 unidades empleadoras en 28 meses, equivalente al cierre o salida de 31 empleadores por día. El sector más afectado fue comercio, que perdió 6.836 empleadores.
Luego aparecieron servicios de transporte y almacenamiento, con una reducción de 6.473; servicios inmobiliarios, con 3.796 menos; industria manufacturera, con 3.393; servicios profesionales, científicos y técnicos, con 2.666; y agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca, con una baja de 2.425 empleadores.
En términos relativos, transporte y almacenamiento encabezó nuevamente el retroceso con una caída del 16,4 por ciento del total de empleadores. Lo siguieron servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales, con una baja del 15,8 por ciento; servicios inmobiliarios, con 12,8 por ciento; y construcción, con una contracción del 9,5 por ciento. La evolución conjunta entre menor cantidad de empresas empleadoras y menor volumen de empleo registrado introduce una dimensión adicional sobre el funcionamiento del esquema económico.
