Noruega está en racha tras clasificarse para la fase eliminatoria en su regreso al Mundial tras 28 años de ausencia y, para la presidenta de la Federación Noruega de Fútbol, Lise Klaveness, este éxito confirma que su enfoque integral hacia el juego está dando sus frutos.
Al igual que la celebración del remo sincronizado que popularizaron sus aficionados, los noruegos abordan el desarrollo del talento haciendo hincapié en el trabajo colectivo, creando un sistema en el que los jóvenes jugadores permanecen en sus clubes locales bajo la guía de entrenadores voluntarios el mayor tiempo posible.
"No contamos con profesionales en el fútbol juvenil: Erling (Haaland) fue entrenado hasta su adolescencia por personas totalmente voluntarias, que no reciben ni un centavo por ello; lo mismo con Martin (Odegaard, capitán de Noruega), así que tenemos que recompensarles de alguna manera", dijo Klaveness a Reuters antes del último partido de Noruega en el Grupo I frente a Francia, el viernes.
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La recompensa para esos voluntarios ha sido dos partidos del Mundial que han cautivado a la nación: Haaland marcó dos goles en la victoria por 4-1 sobre Irak y volvió a anotar un doblete en el triunfo por 3-2 sobre Senegal, que les permite pasar a los dieciseisavos de final del torneo.
"Nuestro modelo en Noruega se basa en gran medida en el hecho de que el fútbol de base y el de élite están muy interconectados. No buscamos ni seleccionamos a los jugadores cuando son jóvenes… queremos que permanezcan en su club local el mayor tiempo posible, para que tengamos clubes dinámicos, vivos y vitales por toda Noruega", explicó Klaveness.
Mark O’Sullivan, profesor asociado de fútbol en la Facultad de Ciencias del Deporte de Oslo, explicó a Reuters que el enfoque noruego se basa en la investigación académica y en las mejores prácticas.
"Para hacer honor a la idea de 'tantos como sea posible, durante el mayor tiempo posible, en el mejor entorno posible', el fútbol noruego busca invertir donde realmente se necesita: en los contextos, situaciones y limitaciones cambiantes del 'mundo real', donde tienen lugar el entrenamiento, el aprendizaje y el rendimiento con el objetivo de establecer estándares elevados sin caer en la estandarización", dijo.
Para los jóvenes que se inician en este deporte, la prioridad es divertirse y aprender a través del juego, más que ganar o perder partidos, y desde 2016 se han instalado más de 500 campos de fútbol de césped artificial.
Klaveness, que disputó 73 partidos con la selección de su país, señala la geografía y el clima de Noruega como obstáculos que hay que superar, y se empeña en destacar que la amplia base en la que todo el mundo es bienvenido es de donde el fútbol noruego saca su fuerza.
"Queremos que nuestras selecciones nacionales se clasifiquen para los grandes campeonatos, pero nuestro modelo se basa exclusivamente en el voluntariado. Tenemos 1.700 clubes, somos un país pequeño… nunca podría ser un modelo diferente, tiene que ser este. Un poco más lento, un poco más amplio y más integral, y tenemos que ser muy tenaces", dijo Klaveness.
"Queremos que los clubes sean capaces de formar a jugadores de primer nivel, pero también que cuenten con equipos en los que todo el mundo sea bienvenido, aunque nunca llegues a disputar ni un solo partido profesional en tu vida".
Con información de Reuters
