Alemania tendrá que dar lo mejor en su partido de los dieciseisavos de final del Mundial ante Paraguay o se arriesga a volver a casa, ya que sus mejores jugadores aún no han alcanzado su mejor nivel en el torneo y las expectativas en su país de llegar lejos en la competencia están ejerciendo una gran presión sobre el equipo.
Los cuatro veces campeones del mundo llegaron al Mundial con una racha de nueve victorias consecutivas y arrollaron a Curazao por 7-1 en su debut en el Grupo E, antes de lograr una victoria en el tiempo de descuento frente a Costa de Marfil que les aseguró el primer puesto y una plaza en la fase eliminatoria por primera vez en 12 años.
Alemania llegó al torneo tras haber quedado eliminada en primera ronda de los Mundiales de 2018 y 2022, y parecía encaminada hacia su duodécima victoria consecutiva hasta que una sorprendente derrota por 2-1 ante Ecuador en su último partido de la fase de grupos rompió su racha e hizo saltar las alarmas entre sus aficionados.
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Esto también sembró dudas sobre la confianza que el seleccionador Julian Nagelsmann había mostrado antes del torneo en que el equipo podría llegar hasta el final.
Las grandes estrellas de la plantilla -Florian Wirtz, Jamal Musiala y Kai Havertz- no han estado hasta ahora a la altura de las expectativas, ofreciendo actuaciones en gran medida menores que las de su nivel habitual, especialmente en los dos últimos partidos. El suplente Deniz Undav es el máximo goleador de Alemania con tres goles hasta el momento.
"Para alcanzar los grandes objetivos, sabemos que los jugadores, que se han convertido en futbolistas de talla mundial en los últimos años, tienen que dar lo mejor de sí mismos. Eso está claro. Los jugadores saben que hay margen de mejora", dijo el director del equipo alemán, Rudi Völler, en una rueda de prensa el sábado. "Tenemos que llegar al límite".
Cuando se le preguntó cuándo se esperaba que el trío alcanzara su mejor forma, Völler respondió que sería pronto. "Da la sensación de que ese momento está cerca. No les falta mucho para despuntar".
Paraguay, que se clasificó como uno de los ocho mejores terceros en este torneo ampliado a 48 equipos, será un hueso duro de roer.
Tras caer por 4-1 en su debut ante la coanfitriona Estados Unidos, sorprendió a Turquía al ganar por 1-0, antes de que un empate sin goles frente a Australia el viernes le asegurara su pase a la fase eliminatoria.
Con una solidez defensiva que le ha permitido mantener la portería a cero en dos partidos consecutivos y un juego muy físico, la modesta selección paraguaya intentará aguantar la presión y golpear a los alemanes al contraataque.
"Después de un arranque muy duro nos recuperamos con Turquía y, obviamente, con Australia queríamos ganar porque Paraguay nunca había ganado dos partidos en una Copa del Mundo", dijo el seleccionador de Paraguay, Gustavo Alfaro.
"Ahora empieza otro tipo de Mundial. Los errores se terminan pagando caro, cuando avanzás los detalles marcan la diferencia y ahí tenemos que prepararnos para lo que se viene", agregó. La prioridad es "recuperar rápido a los jugadores y prepararnos para lo que va a venir".
Con información de Reuters
