La selección de Escocia y su ruidosa afición, el Ejército Tartán, se dirigen a su primer Mundial desde 1998, decididos a alcanzar la fase eliminatoria de un gran torneo por primera vez, tras desgarradoras ocasiones en las que se quedaron a las puertas de la clasificación en el pasado.
Escocia ha participado en ocho Copas del Mundo, clasificándose para cinco consecutivas entre 1974 y 1990. Pero nunca ha logrado superar la fase de grupos, ya sea en un Mundial o en una Eurocopa.
Tres de sus eliminaciones en la primera ronda del Mundial se han debido a la diferencia de goles, incluida la de 1978, cuando Escocia venció 3-2 a Países Bajos, que a la postre serían finalistas, con un gol de Archie Gemmill que sigue siendo uno de los mejores en la historia del torneo, pero no logró clasificarse.
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En 1982, Escocia necesitaba una victoria en su último partido de la fase de grupos contra la Unión Soviética y se adelantó en el marcador, pero el partido terminó 2-2, lo que la eliminó nuevamente por diferencia de goles.
El objetivo principal del seleccionador Steve Clarke será poner fin a décadas de frustración, con la esperanza de borrar el recuerdo de la floja actuación en la Eurocopa 2024.
Su plantilla incluye al centrocampista del Napoli Scott McTominay, autor de un brillante gol de chilena contra Dinamarca en un decisivo partido de clasificación; al centrocampista del Aston Villa John McGinn; y, a la espera de su recuperación de una lesión, al portero del Heart of Midlothian Craig Gordon, que sería el segundo jugador de mayor edad en un Mundial.
"Es la primera vez en 28 años que llegamos a la Copa del Mundo, así que no queremos que eso sea suficiente", dijo a CBS Sports el centrocampista Kenny McLean, quien marcó un gol desde el centro del campo en el partido de clasificación contra Dinamarca.
"Sentimos que tenemos una posibilidad real de clasificarnos para la siguiente ronda. Ese es el objetivo, y esa es la ambición de todos", agregó.
Esta parece ser la mejor oportunidad de Escocia para avanzar más allá de la primera fase debido a la introducción de una ronda de 32 clasificados, duplicando el número de equipos que acceden a las fases eliminatorias, tras la ampliación de la Copa del Mundo a 48 equipos.
El partido inaugural en Boston contra Haití, que participa en su segunda Copa del Mundo, ofrece la posibilidad de una victoria para arrancar la campaña de la mejor forma.
Marruecos, semifinalista en 2022, supone un reto mayor cuando Escocia regrese al Gillette Stadium, y pocos escoceses esperarán mucho del último choque de la fase de grupos contra el pentacampeón mundial Brasil en Miami.
Sin embargo, incluso si Escocia solo consigue tres puntos, probablemente sea suficiente para clasificarse para los dieciseisavos de final.
(Escrito por William Schomberg. Editado en español por Javier Leira)
