Brasil de Ancelotti escapa del susto de Marruecos tras una primera parte desastrosa

13 de junio, 2026 | 23.44

Brasil sufrió unos pésimos 30 minutos iniciales contra Marruecos, y los gigantes de la Copa del Mundo parecían faltos de ideas antes de que Vinicius Junior los devolviera al ‌partido con un destello de la magia ‌característica del Real Madrid.

Algunos observadores brasileños lo calificaron como la peor racha futbolística del equipo desde la derrota por 7-1 ante Alemania en 2014, aunque, a diferencia de aquel trauma nacional, es probable que el tropiezo del sábado resulte intrascendente.

La incisiva internada de Vinicius por la banda izquierda y su sublime definición rescataron a Brasil después de que Ismael Saibari le había dado a Marruecos una merecida ventaja, evitando que un momento de inestabilidad en la primera mitad se convirtiera en algo mucho más perjudicial.

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Para ​Carlo Ancelotti, sin embargo, el ⁠empate dejó un sinfín de interrogantes incómodas antes del partido del viernes contra Haití.

Los problemas de ‌Brasil ya se habían anunciado con bastante antelación al torneo: un mediocampo falto de ⁠creatividad y control, y una notable falta de laterales especializados.

Esas ⁠preocupaciones se agravaron con la composición de la plantilla de Ancelotti. Seleccionó solo a cinco centrocampistas de entre los 26 jugadores convocados y a un único lateral derecho especialista, Wesley, que posteriormente fue descartado ⁠por lesión.

En lugar de sustituirlo por otro lateral derecho, Ancelotti convocó a un centrocampista adicional, ​dejando a dos centrales compitiendo por un puesto improvisado.

Contra Marruecos, esa apuesta ‌pareció temeraria. Roger Ibáñez, el defensa central afincado en ‌Arabia Saudita al que se le pidió que jugara por la banda derecha de Brasil, ⁠tuvo una primera parte desastrosa, con dificultades para seguir el ritmo de Noussair Mazraoui y Bilal El Khannouss y fallando pases sencillos.

El flanco derecho de Brasil se convirtió en un campo de juego para Marruecos, donde Lucas Paquetá también tuvo muchos problemas. Un error de comunicación entre Paquetá e Ibáñez propició ​la jugada que derivó ‌en el gol de Saibari.

CASEMIRO PREOCUPA

Sin embargo, la actuación que más puede preocupar a Ancelotti fue la de Casemiro.

El centrocampista de 34 años, del que se esperaba que fuera uno de los pilares de Brasil tras una buena temporada con el Manchester United, perdió la posesión repetidamente, falló pases y se vio descolocado.

Ancelotti realizó cambios en el descanso, sustituyendo ⁠a Ibáñez y Casemiro por Danilo y Fabinho. Estos cambios estabilizaron a Brasil casi de inmediato.

Danilo aportó serenidad a la defensa, mientras que Fabinho, exjugador del Liverpool, restableció la organización y la autoridad en el mediocampo. Brasil se mostró mucho más equilibrado tras el descanso y dominó largos tramos del partido, creando suficientes ocasiones como para sugerir que aún podría ganar.

También hubo un replanteamiento del ataque. La decisión de Ancelotti de alinear al delantero del Brentford, Igor Thiago, por delante de Matheus Cunha, Luiz Henrique y Endrick no benefició el ritmo ‌de Brasil. El delantero parecía perdido en el campo, tuvo dificultades para combinar con Raphinha y Vinicius, y tuvo poca influencia antes de ser sustituido.

La incorporación de Cunha y Luiz Henrique, junto con Fabinho y Danilo, le dio a Brasil mayor dinamismo, mejores opciones de pase y una estructura de ataque más clara.

El italiano reconoció que Brasil se había quedado muy lejos de la realidad, al tiempo que pidió calma tras una ‌noche inaugural irregular.

"Creo que tenemos que reevaluar lo que hicimos en este primer partido, o jugamos bien. Hubo algunos problemas: el equipo estuvo desequilibrado, perdimos varios balones y tenemos que mejorar en ese aspecto. Mejoramos en la segunda ‌parte, pero no podemos ⁠desanimarnos", dijo Ancelotti en conferencia de prensa.

"Este es el primer partido del Mundial y no podemos juzgarnos como si el equipo debiera ser perfecto desde el principio", apuntó.

El ​dilema ahora es si Ancelotti premiará el buen momento de forma con su próxima convocatoria. En un Mundial, hay poco tiempo para experimentos. Brasil busca su sexto título tras 24 años de frustración, y su seleccionador ya ha recibido una clara advertencia: los errores deben corregirse rápidamente.

(Editado en español por Carlos Calvo Pacheco)