Después de años de construir algunas de las coreografías más impactantes del pop argentino junto a artistas como Lali, Emilia y Cazzu, y de haber trabajado años en ShowMatch, Mati Napp decidió dar un paso diferente: ponerse al frente de su propia creación. El resultado es Animal, una experiencia inmersiva que marca el debut del artista como director y creador integral de un espectáculo.
Lejos de un show de danza convencional, Animal -que se estrena el 14 de agosto en Dumont 4040- propone una experiencia teatral donde el público deja de ser un simple espectador para convertirse en parte de la historia. Con música en vivo, actuaciones, baile y un recorrido entre plataformas móviles, la obra invita a reflexionar sobre ese "instinto animal" que todos llevamos dentro, reprimido por las normas sociales.
En diálogo con El Destape, Napp habló sobre el desafío de crear desde cero, el orgullo de trabajar junto a Emilia y Cazzu, el aprendizaje que le dejó Lali Espósito y cómo toda esa experiencia desembocó en el proyecto más personal de su carrera.
El desafío del primer espectáculo propio
¿Cómo llegó el momento de crear un proyecto propio?
- Sentí que tenía el tiempo y la energía para hacerlo. Muchas veces uno tiene ganas de hacer cosas, pero no activa. En este caso activé. Después de tantos años trabajando para otros, pensé: ¿por qué no armar algo propio? Es la primera vez que dirijo un espectáculo y también la primera vez que creo uno desde cero. No es lo mismo dirigir una obra que ya existe que empezar con una hoja en blanco, con lo que uno quiere contar. Estoy muy contento con eso.
¿ Y qué significa Animal? ¿Cómo surgió esa inspiración?
- La idea es que todos podamos sentirnos reflejados porque todos tenemos una parte animal. Algunos la tienen más a flor de piel y otros la reprimimos más por educación, por cultura o por cómo nos criaron. Pero está. Es ese instinto que aparece antes de pensar, esa reacción que muchas veces decidimos contener. Lo que propone Animal es que, por una noche, el público pueda conectar con esa parte.
¿Cómo se traduce ese concepto al escenario?
- Es una experiencia inmersiva e interactiva. El público está parado y las escenas suceden en tarimas móviles que se desplazan entre la gente; todos tienen que moverse porque la obra pasa alrededor de ellos. Lo defino como un teatro físico con música en vivo: tenemos a Ornella Restifa, que es la violinista, y a Alan Madanes como protagonista, que era la persona que imaginaba desde el primer momento para este proyecto.
¿Qué historias aparecen dentro del espectáculo?
- Partimos de situaciones cotidianas: los vínculos de pareja, las amistades, una discusión en la calle, hablar de política, esas cosas que nos hacen reaccionar de maneras distintas. También hay momentos donde invitamos al público a hacer cosas que quizás nunca se animó, como mandarle un audio a alguien para decirle todo lo que tiene guardado. No buscamos dar respuestas, sino que la gente salga preguntándose cómo actúa, por qué reprime determinadas cosas y qué pasa cuando aparece esa parte animal.
¿Cómo vivís este primer rol como director?
- Con mucho orgullo, pero también con nervios y ansiedad. A veces me pregunto si realmente está bueno lo que estoy haciendo. Después veo a los intérpretes en escena y pienso: "Wow, está increíble". Tengo un elenco muy talentoso que va a lograr transmitir todo esto. Y también aprendí a apoyarme en colegas. En todos los ensayos invito a directores, coreógrafos o productores para que me den otra mirada. Siempre hay alguien que puede potenciar tu proyecto.
Estar detrás de las coreos de las divas del pop argentino
Mientras tanto seguís siendo el coreógrafo de Emilia Mernes. ¿Cómo es trabajar con ella?
- Es un placer. Todo lo que genera dentro del equipo es hermoso y verla crecer artísticamente también. Estoy muy orgulloso de formar parte de su carrera. Ella ya contó que está preparando un nuevo álbum y estoy con mucha expectativa por todo lo que viene.
¿Ya escuchaste las canciones nuevas?
- Escuché algunas, pero me gusta sorprenderme. Generalmente ella me las muestra personalmente cuando nos juntamos a ensayar. Me encanta vivir ese momento con ella y empezar a imaginar juntos qué concepto puede tener cada canción. Además, Emilia escucha mucho las opiniones del equipo y eso hace muy lindo el trabajo.
¿Cómo son esos momentos en los que te muestra las canciones?
- Son muy lindos porque a ela le gusta ver mi reacción. Mate de por medio y las escuchamos, súper tranqui.
¿Las coreografías empiezan a aparecer enseguida?
- No. Me gusta entender primero el concepto general del disco. Una canción sola no siempre alcanza para saber hacia dónde va el universo del proyecto. Cuando entendés el concepto completo, ahí podés construir un lenguaje coreográfico con sentido.
También trabajás con Cazzu. ¿Cómo fue sumarte a ese proyecto?
- Fue increíble. Me sorprendió muchísimo conocerla personalmente. Tiene ideas muy claras y ser parte del concepto teatral del show fue hermoso. Estaba esperando un proyecto así y llegó. Es un espectáculo que realmente hay que ver en vivo porque cuenta una historia. Cuando la base, que es el disco, es tan buena, ya tenés un piso artístico altísimo para construir.
Las grandes artistas del pop argentino están apostando cada vez más a propuestas conceptuales.
- Totalmente. Ninguna va por el camino cómodo. Todas salen de su zona de confort y buscan qué las hace únicas. Emilia, Lali, Cazzu, Nicki Nicole... todas tienen una identidad muy marcada y eso también potencia muchísimo el trabajo artístico.
Vos acompañaste a Lali desde el comienzo de su carrera solista. ¿Cómo recordás esa etapa?
- Fue increíble. Yo ya bailaba con ella desde la época de Casi Ángeles, o sea, era un bailarín más. Cuando decidió lanzar su carrera solista me convocó para formar parte del proyecto y para mí fue una alegría enorme porque, en ese momento, no era habitual que una artista pop argentina armara un show con bailarines. Primero fui bailarín, después empecé a darle clases particulares y más adelante seguí acompañándola hasta que otros trabajos me obligaron a alejarme.
¿Qué sentís cuando la ves hoy llenando estadios?
- Muchísimo orgullo. La fui a ver al Vélez y me emocioné. No solamente por ella, sino por todo lo que genera. El nivel de producción, de los bailarines, de las colaboraciones... Todo eso demuestra que hoy el talento argentino está jugando en otra escala.
¿Creés que abrió un camino para toda una generación?
- Sin dudas. Ella fue la primera en animarse a hacer este pop en Argentina y gracias a eso después aparecieron Emilia, Tini, María Becerra, Nicki Nicole, Jimena Barón y muchas más. También generó muchísimo trabajo para bailarines y coreógrafos, se armó todo un panorama pop que no existía. Estoy muy agradecido de haber aprendido con artistas como Lali, Emilia y Cazzu. Todo ese recorrido hoy me da herramientas para animarme a hacer Animal.
Cómo se conecta su trabajo en Showmatch con Animal
También fuiste uno de los coreógrafos más recordados de ShowMatch. ¿Qué te dejó esa experiencia?
- Sí, ahí fue coreógrafo de Fede Bal y Laurita, Dde Jimena Barón, de Flor Vigna y de Cachete Sierra. Me dejó uchísimas herramientas: ahí aprendí a contar historias con una coreografía, a trabajar con las cámaras, con la iluminación, con el vestuario y con todos los elementos que hacen a una puesta en escena. Todo ese aprendizaje hoy está presente en Animal. Estoy muy agradecido por haber pasado por ese programa porque me hizo crecer muchísimo como profesional.
Ficha técnica de Animal
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Funciones: viernes y sábados 22.30
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Estreno: 14 de agosto
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Teatro: Dumont 4040 (CABA)
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Entradas: Alternativa Teatral
