El esplendor y la decadencia: 5 Series sobre la antigua Roma que es obligatorio ver

La Antigua Roma nunca dejó de fascinar. Su legado político, cultural y social sigue vigente, y las series lograron reinterpretar ese mundo con una mirada más humana, cruda y compleja. Desde intrigas en el Senado hasta la vida de los gladiadores, estas producciones muestran que el poder y la ambición siguen siendo temas universales.

27 de marzo, 2026 | 15.42

La Antigua Roma ha ejercido siempre una fascinación magnética sobre la imaginación colectiva. Para el público argentino, que ha crecido bajo la influencia directa del derecho romano, la arquitectura clásica y una herencia latina que moldea gran parte de nuestra identidad, estas historias no son solo relatos de un pasado lejano. Son espejos de nuestra propia organización social, de nuestras crisis políticas y de esa pasión por la retórica y el poder que parece haber cruzado el océano intacta. El cine y la televisión han sabido explotar este escenario de togas y espadas, evolucionando desde los relatos acartonados de mediados del siglo XX hacia producciones crudas, realistas y políticamente complejas.

En la actualidad, las series situadas en Roma buscan algo más que mostrar gladiadores en la arena, y tratan de desentrañar la psicología de quienes construyeron el imperio más influyente de la historia. Desde los pasillos del Senado hasta los barrios más pobres de la Suburra, la narrativa audiovisual contemporánea nos invita a habitar un mundo donde el honor y la traición caminaban de la mano. Aquí, dejamos una selección de cinco propuestas que capturan la esencia de la Ciudad Eterna en diferentes momentos de su historia, analizando por qué cada una de ellas es una pieza imprescindible para el espectador que busca algo más que simple entretenimiento.

Yo, Claudio: La psicología del poder y la supervivencia

Para los amantes del drama introspectivo y las actuaciones de nivel teatral, esta producción de los años 70 sigue siendo insuperable. Basada en las novelas de Robert Graves, la serie narra la historia de la dinastía Julio-Claudia a través de las memorias de Claudio, un hombre que fue despreciado por su familia debido a su tartamudez y cojera, pero que terminó convirtiéndose en emperador. Es una historia sobre cómo la inteligencia y la discreción pueden ser las mejores armas en un entorno donde todos mueren por la ambición.

La serie funciona casi como un "Gran Hermano" en el palacio imperial donde vemos las conspiraciones de Livia para asegurar el trono a su hijo Tiberio, las locuras de Calígula y los excesos de Mesalina. A pesar de contar con un presupuesto limitado en comparación con las producciones actuales, la fuerza de sus diálogos y el carisma de sus actores (con un joven Derek Jacobi a la cabeza) logran que el suspenso sea asfixiante. Es una lección sobre la fragilidad del poder y sobre cómo, a menudo, los que parecen más débiles son los únicos capaces de sobrevivir al naufragio de la historia.

El espectáculo de la arena: Sangre, sudor y libertad

Cuando se busca una experiencia más visceral, cargada de adrenalina y con una estética visual rompedora, no se puede pasar por alto la historia del tracio que desafió a la República. La serie Spartacus irrumpió en la televisión con un estilo inspirado en el cine de acción moderno y las novelas gráficas, enfocándose en la vida de los gladiadores y la brutalidad de su sistema de entrenamiento. Más allá de su violencia estilizada y sus escenas explícitas, la serie logra construir un relato potente sobre la resistencia de los oprimidos y el deseo inalienable de libertad.

Spartacus muestra la brutalidad y la lucha por la libertad dentro del imperio.

El impacto emocional de esta producción reside en la hermandad que se forja en el ludus y en la decadencia moral de los amos romanos, representados magníficamente por personajes que juegan al ajedrez con la vida de los esclavos. Para el público en Argentina, que valora las historias de rebelión contra la injusticia, el arco del protagonista es sumamente inspirador. La serie evoluciona desde las arenas locales hacia una guerra total que puso en jaque a las legiones romanas, manteniendo siempre el foco en el sacrificio personal y en la idea de que un hombre puede cambiar el curso de la historia si tiene el coraje de levantarse.

La perspectiva espiritual: La vida bajo el dominio imperial

Un aspecto fundamental de la Antigua Roma es su relación con las provincias y el surgimiento de nuevas creencias que eventualmente cambiarían el mundo. En este sentido, la serie Los elegidos (The chosen) ofrece una mirada única al situar su acción en la Judea ocupada por los romanos durante el siglo I. Aunque su eje central es la figura de Jesús de Nazaret, la producción destaca por su representación detallada y humana de las autoridades romanas, los recaudadores de impuestos y la tensión constante entre la ley de hierro de Roma y las tradiciones locales.

Lo interesante de esta serie para el espectador es que muestra a los romanos no como caricaturas de maldad, sino como burócratas, soldados y ciudadanos que intentan mantener el orden en una región convulsa. Vemos la presión de Poncio Pilato, el cinismo de los centuriones y la complejidad de figuras como Mateo, quien trabaja para el imperio a cambio de ser un paria entre los suyos. Es una forma diferente de acercarse a Roma, enfocada en el impacto social y espiritual del imperio sobre los individuos comunes, con una calidad de producción que ha sorprendido por su calidez y verosimilitud histórica.

Roma: El estándar de oro de la ficción histórica

La vida fuera de Roma también reflejaba el impacto del imperio en la sociedad.

Si hay una serie que cambió para siempre la forma de representar la antigüedad en la pantalla, es Roma. Esta coproducción se alejó de los mármoles blancos e impolutos para mostrarnos una ciudad vibrante, sucia, colorida y profundamente supersticiosa. Lo brillante de su guion es que no solo seguimos las intrigas de Julio César o Marco Antonio, sino que vemos los grandes eventos históricos a través de los ojos de dos legionarios, Lucio Voreno y Tito Pullo. Este cambio de perspectiva humaniza la historia y le otorga una cercanía única.

Para el espectador argentino, acostumbrado a los vaivenes de la política nacional, las maniobras de las familias patricias y la lucha por el control de la República resultan fascinantes. La serie logra que entendamos que los romanos no eran estatuas, sino personas con ambiciones, miedos y un sentido pragmático de la moral. La reconstrucción de los sets es tan meticulosa que uno puede sentir el calor de las calles y el peso de las armaduras. Es una obra maestra que, a pesar de haber terminado prematuramente, sigue siendo el referente absoluto de realismo y profundidad narrativa en el género.

Domina: El poder detrás del trono

Esta serie reciente pone el foco en una figura muchas veces relegada a la sombra: Livia Drusila. Domina nos acerca a la esposa de Augusto, una de las mujeres más poderosas de la historia romana. Aquí, se muestra cómo una mujer debía navegar en un mundo diseñado por y para hombres, utilizando su intelecto, sus alianzas y su capacidad de anticipación para asegurar su linaje y la estabilidad del imperio. Es una serie de intriga política pura, donde la mesa del comedor puede ser tan peligrosa como el campo de batalla.

Para el público argentino, que ha tenido figuras femeninas de gran peso en su historia política, el personaje de Livia resulta sumamente interesante. La serie explora temas como la maternidad estratégica, el honor familiar y el costo personal de la ambición. Con una estética impecable y un ritmo moderno, Domina logra darles una voz necesaria a las mujeres de la aristocracia romana, demostrando que, detrás de cada gran emperador, solía haber una mente brillante que manejaba los hilos de la realidad con una determinación de acero.