Recomendaba libros en TikTok, generó su propia comunidad y ahora acaba de lanzar su tercer título: Agustina Buera y los desafíos de vivir a través de la creatividad

En su tercer libro, Agustina Buera se encontró con más desafíos como escritora; pero a la vez, tiene más certezas como lectora y como creadora de contenido literario. Por eso, La Noche que comencé a quererte se transforma en un libro adictivo pero realista, perfecto para sentirse identificado.

04 de mayo, 2026 | 17.10

No hay manera de leer a Agustina Buera y no quedar atrapada entre sus palabras. No existe forma de entrar en sus historias y querer quedarte a vivir ahí, ver cómo evolucionan sus personajes y qué sucede con las decisiones que toman. Lo mismo pasa cuando ella habla, no por nada tiene más de 193 mil seguidores en TikTok fruto de crear una comunidad lectora en sus redes desde hace varios años: su entusiasmo por los libros y los temas que la apasionan traspasan y llegan a entusiasmar a cualquiera que la escucha. Un conjunto de todo esto es lo que sucede al leer La Noche que Comencé a Quererte, su tercer libro y el último que acaba de lanzar por Planeta.

"Me sigue impactando cada vez que abro un libro mío, ver materializado algo que estuvo en mi mente. Y me encanta que me siga sorprendiendo, es lindo mantener la sensación de asombro ante algo que es una locura", confesó la autora en diálogo con El Destape sobre la llegada que tiene su escritura.  Y es que para alguien que leyó toda su vida, escribir se convierte en un sueño hecho realidad pero a la vez con una gran presión: "Me cuesta mucho reconocerme como escritora, porque lo siguiente que digo después de eso es que también soy influencer y en seguida siento el prejuicio. Soy una persona que escribe y mi día a día depende mucho de mi creatividad, trabajo y disciplina. Entonces siento que mis dos trabajos se fusionan, se complementan y conviven".

En este marco, Buera también reflexionó: "También me llevo mucha frustración porque hay una vara que cumplir que es la tuya comparándote con los demás. Hay mucha exigencia porque siento que se está muriendo gente mientras yo comparo la escritura con ser influencer. Lo cierto es que también hay mucha oferta: hay mucha oferta de libros, hay mucha oferta de influencers, el mercado es competitivo. Si bien hay muchas oportunidades, porque hay muchas, al mismo tiempo también hay mucha opción del otro lado y esa presión un poco la sentís indirectamente".

Sin embargo, a través de su escritura también queda descubierta a la lectora. Buera sabe qué es lo que espera encontrar alguien que lee y se da el gusto de cumplirlo con historias adictivas y atrapantes, con el amor como eje central. "Lo que tiene tal vez el romance es que permite una cercanía que otros géneros no. Si yo estoy leyendo un misterio no me importa tanto la historia de los personajes, a veces puede que ni siquiera tengan nombre. En las novelas románticas, el personaje es muy importante, la persona en sí, y eso a mí me fascina", reveló sobre esta temática que se le dan tan bien abordar. Por último, sentenció: "Por ahora a mí me interesa explorar la parte más humana que se puede escribir dentro de la ficción".

Un tercer libro con desafíos, dudas y una gran expectativa

La Noche que comencé a quererte retoma la historia de dos personajes de su libro anterior, Los Atardeceres que Perdimos. Juana y Tomás se conocen de toda la vida, pero pasar tres semanas juntos sin la presencia de sus otros amigos hace que sus sentimientos florezcan. Sin embargo, no será tan fácil consolidar este amor: los prejuicios propios, los traumas e incluso las personas que los rodean serán los obstáculos que los protagonistas tengan que pasar para vivir su romance. La historia transcurre en un pueblo ficticio cercano a Mar del Plata por lo que este libro es, sobre todo, cercano y realista. Quizá eso sea lo que hace destacar tanto la escritura de Agustina Buera: sus historias se sienten como si se pudieran vivir en carne propia, con personajes realistas con preocupaciones creíbles. El amor se presente accesible y sin romantización, con sus altos y sus bajos.

"Creo que si yo hubiera conocido a alguien que sea como mis personajes masculinos ya estaría casada", confesó entre risas Buera. Pero, más allá del humor, reveló que crear a sus personajes es una "búsqueda de balance constante": "Trato de pensar todo el tiempo qué pensaría un hombre de esa edad. Puede que esté conectado con sus emociones, pero también siempre va a fijarse en el físico, en alguna situación de cercanía lo más probable es que piense 'qué buena que está'. De todas maneras trato de no generalizar, por eso todos mis personajes masculinos son muy diferentes". Asimismo, Buera también aseguró que le gusta poner el foco en la experiencia femenina y colocar a la mujer como un objeto deseante, atravesada por la sexualidad y no solo por la clásica mirada romántica: "Mis personajes son adultos y los escribo con mirada de adultos, es normal y está bien que la mujer también destaque el físico del hombre y lo manifieste en voz alta".

Por otro lado, la cercanía, ese norte de muchos escritores que resulta, en muchos casos, difícil de lograr. Sin embargo, para Buera es una necesidad y algo que le sale natural: "Nunca pude pensar en neutro, se me hacía imposible escribir de esa forma. Mis personajes son argentinos". Esa argentinidad, de todos modos, no es para nada forzada, no se trata de un panfleto del país, sino de naturalizar nuestra forma de hablar y de relacionarnos. 

Y aunque al escucharla hablar de este libro pareciera que se trató de un escritura natural y disfrutable, lo cierto es que Buera no vivió el proceso de la forma más ideal posible. "De los tres libros fue el que más me costó escribir, pero el que más rápido hice. En cuatro meses ya estaba escrito. Sin embargo, sentía una presión extra porque era la historia de dos personajes ya conocidos, sentía que había mucha expectativa del otro lado que no sabía si iba a poder cumplir", se sinceró. Pero luego, entendió algo clave: "Esa escritura era lo mejor que yo podía hacer en ese momento. Pensaba 'no va a ser mejor que esto, porque sino ya lo hubiera escrito de otra manera'".