Las palabras que la dictadura no pudo borrar: volver a Guitarra Negra, el poemario que Spinetta publicó en 1978

La reedición de Guitarra Negra me llevó a reencontrarme con un ejemplar de 1978 que conserva una poesía escrita por mi tío, desaparecido durante la última dictadura militar. Entre esas páginas sobrevive uno de los pocos rastros que dejó.

17 de julio, 2026 | 10.00

Hay sobre la mesa dos versiones de Guitarra Negra de Luis Alberto Spinetta, el único libro, en este caso de poesías, que el músico sacó en su vida. Una es la que se publicó este año y la otra es la original, de 1978, sacada en medio de la dictadura militar. Entre las hojas amarillentas y ajadas de esta última se esconde un fragmento de mi historia familiar: una poesía escrita por mi tío, Edgardo Núñez, pocos meses antes de convertirse en uno de los 30 mil desaparecidos que dejó el terrorismo de Estado.

No hay mucho más. No se conservan cartas, cuadernos ni otros objetos personales capaces de tender un puente entre su vida y la mía. Pero quedó este libro. Quedó esta hoja. Quedaron estos versos escritos a mano. Guitarra Negra dejó de ser solamente el libro de Spinetta, se transformó también en el único lugar donde todavía puedo encontrar la letra de mi tío. Su secuestro, en diciembre de 1978, formó parte de un plan que no buscaba únicamente hacer desaparecer cuerpos, sino también borrar rastros, interrumpir historias y romper los vínculos con quienes vendrían después.

Para 1978, Spinetta ya era una de las voces fundamentales del rock argentino. Había formado parte de Almendra, entre el 1967 y el 1970, Pescado Rabioso, entre 1971 y 1973, Invisible, entre 1973 y 1977 y Banda Spinetta, entre 1977 y 1978. A partir del 24 de marzo de 1976 la censura puso un pie de plomo a cientos y cientos de artistas que no sólo dejaron de producir, sino que muchos debieron exiliarse, y otros que no tuvieron esa suerte fueron desaparecidos. El libro Guitarra Negra logró escapar a esa lógica, y funcionó como una suerte de ventana abierta, una bocanada de aire fresco entre la asfixia militar. 

Dos ediciones, una misma historia

Su primera tirada fue pequeña y limitada. Por ser un libro de poesía experimental y surrealista su apuesta era de nicho, casi una rareza del autor y objeto de culto. Pero Spinetta sabía el peso de su poesía, quizás por ello lo primero que uno lee en el prólogo es “propongo que se olvide cada palabra a medida que ella se lea”. Entre sus páginas aparecen versos que parecen dialogar con aquellos años oscuros, aunque no sea de manera explícita. “Los locos que parecen aprisionados por la muerte selecta del escándalo” por ejemplo, y “¡de entre las brasas de tu albergue cantarás nuevamente tu canción diabólica!”. 

Ante los poemas provocativos de Guitarra Negra, este es el pequeño extracto que un muchacho desaparecido de 18 años escribió: “¿Has escuchado los mensajes de tu propia alma? puedes encontrar la respuesta a todos los acertijos de tu mente. Tu mente oscura te encierra en laberintos totalmente sin salidas, y tu espíritu clama. Si tu alma repudia todo encierro, porqué te pierdes en el laberinto, o mejor dicho, porqué nos perdemos en el laberinto”. 

La idea central e inspiración de la frase seguramente fue “las almas repudian todo encierro”, que pertenece a Cantata de Puentes Amarillos, también de Spinetta en el disco Artaud, de 1973. El libro y la música no fueron, al menos se puede suponer, una pieza inamovible, sino obras que discutían con esa juventud que tenía fiebres de cambio en un momento histórico del país donde todo, incluso estos poemas, estas frases, eran disparadores volátiles que generaban respuestas. 

El libro que venció al olvido

En el presente las discusiones son otras. Las expresiones lejos de alojarse en los libros malditos circulan en otro formato, comúnmente virtual. Incluso este libro podría haberse conseguido digitalizado. Pero no, están ahí los dos ejemplares de la mesa y recuerda la experiencia a través del objeto. La reedición es impecable: a cargo de La Marca Editora, se respetó el formato sobrio anterior, con una imagen del propio Spinetta invertida sobre un fondo negro, en una tapa dura y que pone en minúscula el nombre del libro, en blanco, y del autor en rojo.

Spinetta se fue de este mundo en el 2012. Su paso por esta vida dejó cientos de canciones, y un libro. Todo ello forman parte de un tesoro cultural que une y unirá generaciones de diversas formas; en anécdotas, en tatuajes o simplemente en el recuerdo de las personas. En este caso fue la breve historia de un joven que soñó y vibró no sólo con su música, sino con sus poesías que dejan entrever lo que fue su vida. ¿Hay algo más personal que la poesía? Si bien siempre supe de él, y pregunté todo lo que pude, la poesía siempre es más, siempre será más. Dentro de la triste historia que comparten 30 mil familias, la memoria puede entrelazarse con la presencia, y aún generar sensaciones como el abrazo de un tío a través de la palabra.