Después de dos años de trabajo, Clari Ceschin presenta De 0 a 100, el primer álbum de estudio de una carrera que viene creciendo de manera sostenida. La cantante mendocina, radicada en Buenos Aires, reúne en este debut doce canciones que condensan su identidad artística: un pop que dialoga con el country, las baladas y hasta ritmos más bailables, siempre atravesado por composiciones propias.
El lanzamiento llega en un momento clave para la artista. En los últimos años fue elegida para abrir los conciertos de Ricardo Arjona en Vélez, acompañó a Emilia en Mendoza y fue la encargada de abrir el show de Silvestre Dangond en el Movistar Arena. Ahora, con un disco completo bajo el brazo, se prepara para dar su primer espectáculo propio en un teatro.
En diálogo con El Destape, Clari repasó sus primeros recuerdos con la música, habló sobre el desafío de animarse a escribir canciones, la convivencia entre su carrera como locutora y cantante, y explicó por qué De 0 a 100 no solo es el nombre de su álbum, sino también una definición de su personalidad.
Clari Ceschin: "No conozco los términos medios, o voy por todo o directamente no voy"
-¿Cuál es tu primer recuerdo vinculado a la música?
-La música siempre estuvo muy presente en mi casa porque mi mamá es profesora de música. Incluso fue mi maestra en salita de cuatro. Crecí escuchando de todo, desde Nino Bravo hasta Alejandro Sanz. A los nueve años ella se dio cuenta de que cantar era algo que realmente me apasionaba. Yo era muy tímida, cantaba todo el tiempo en mi cuarto, pero si alguien me pedía que cantara delante de otros me daba muchísima vergüenza. Ahí fue cuando me anotó en una escuela de canto para chicos y empecé a compartir esa pasión con otras personas. Las muestras de fin de año fueron mi primer contacto con un escenario y desde ese momento no me quise bajar más.
-También aprendiste a tocar instrumentos. ¿Qué lugar ocupan hoy en tu carrera?
-Toco piano y guitarra, sobre todo para acompañarme al momento de componer. Durante mucho tiempo hacía shows sola con el piano, pero después sentí la necesidad de tener una banda. Me gusta estar más libre en el escenario, concentrarme en interpretar las canciones y conectar con el público. El instrumento es una herramienta maravillosa, pero también te condiciona un poco. No descarto volver a incorporarlo en algún show, pero hoy disfruto mucho más compartir el escenario con músicos.
-¿Cuándo apareció la necesidad de escribir tus propias canciones?
-Me costó bastante. Durante mucho tiempo fui la cantante de covers. Siempre digo que está buenísimo hacer versiones porque uno también les imprime su personalidad, pero a mí me daba mucho pudor mostrar lo que sentía. Soy bastante exigente conmigo misma y abrir esa puerta no era fácil.
-¿Qué cambió?
-A los 15 años hubo un concurso para componer una canción para la Fiesta Nacional de la Vendimia. Escribí un tema, gané el concurso y el premio era grabarlo en un estudio profesional, hacer un videoclip y que sonara durante toda la temporada. Ahí entendí que tenía que animarme un poco más. Después seguí algunos años haciendo covers y tocando con bandas hasta que en 2019 decidí empezar definitivamente con mi proyecto solista.
-Además de la música desarrollaste una carrera en los medios como locutora y conductora. ¿Cómo conviven esas dos facetas?
-Muy bien. Siempre llevé mi trabajo en los medios hacia el lado del espectáculo porque quería entrevistar artistas y entender cómo componían, cómo vivían este oficio. Mi curiosidad periodística también era la curiosidad de una artista. Además, las dos carreras tienen algo en común: la herramienta principal es la voz y, en definitiva, las dos consisten en comunicar algo frente a un público. Gracias a la radio también conocí muchísima gente que me abrió puertas y me ayudó a crecer.
-¿Seguís trabajando en radio?
-Sí. Dedico una parte del día a la locución y la otra completamente a la música. Es un equilibrio que encontré y que disfruto muchísimo.
-Hablemos del disco. ¿Qué representa De 0 a 100?
-El nombre sale de una de las canciones del álbum, pero también representa mi forma de vivir. No conozco los términos medios. O voy por todo o directamente no voy. Soy muy apasionada, bastante impulsiva cuando algo me gusta y eso atraviesa todas las decisiones que tomo. El disco refleja bastante esa personalidad.
-Musicalmente tiene una estética muy marcada. ¿Qué va a encontrar quien lo escuche?
-Es un disco pop, aunque mucha gente quizás lo relacione enseguida con el country por la estética y porque varias canciones tienen esa influencia. Pero también hay baladas, temas más arriba y hasta algunas canciones con una energía más festiva porque a mí me encanta la música para bailar. Quería mostrar distintas facetas sin encerrarme en un solo sonido.
-¿Las doce canciones son nuevas?
-Casi todas. Hay una excepción, "Te vas", que publiqué en 2020. Siempre fue una de mis canciones favoritas, pero sentía que había crecido mucho musicalmente y quería darle una segunda vida. La regrabamos, la volvimos a producir y ahora forma parte del álbum con un sonido completamente renovado.
-El disco también incluye una colaboración con Nacho Nacif. ¿Cómo surgió?
-Nos conocemos desde chicos porque somos de Mendoza. De adolescentes nos juntábamos a grabar covers para subir a las redes. Él después se fue a vivir a España, donde desarrolló su carrera, y cuando vino de visita coincidimos, nos juntamos a componer y salió "Lo simple". Fue algo muy natural y me encanta que haya quedado registrado en este disco.
-Venís de abrir shows muy importantes, pero ahora llega un desafío diferente: tu primer teatro propio.
-Sí, es un sueño enorme. Toqué muchísimas veces abriendo conciertos o participando de festivales, pero nunca había tenido un show donde la gente sacara una entrada para venir específicamente a verme a mí. Eso tiene un significado muy especial.
-¿Cómo será esa presentación?
-Va a ser el 14 de noviembre en la Nave UNCUYO, en Mendoza. Vamos a tocar con la banda completa y una puesta en escena muy cuidada. Después la idea es llevar ese espectáculo a otros escenarios, adaptarlo si hace falta y salir a tocar por todos lados. Al final, uno hace canciones soñando con compartirlas en vivo. Esa sigue siendo, para mí, la parte más linda de este trabajo.
