Atahualpa Yupanqui, folklorista: "No comprendo a quien mira su tierra con ojos turísticos"

El artista reflexionó sobre la importancia del sentido de pertenencia cultural hacia el lugar de procedencia de uno. Atahualpa Yupanqui reivindicó la importancia de la música y la literatura para forjar el sentimiento identitario de las personas.

28 de julio, 2026 | 15.15

La palabra de Atahualpa Yupanqui nunca pierde vigencia para pensar la relación entre el ser humano, la cultura y la tierra que habita. Lejos de las posturas solemnes, el poeta y cantautor folklórico reflexionó sobre la necesidad de rodearse de cosas que ayuden a crecer, dividiendo sus días entre la guitarra y la investigación en archivos y bibliotecas con un objetivo claro: encontrar las claves del sentido de pertenencia y de la identidad nacional.

Yupanqui sintetizó esa búsqueda constante mediante una premisa popular que, según explicaba, debería ser el punto de partida para toda la juventud: "Saber, como dice el paisano, 'de ande vengo y pa'ande voy'. Esto es un planteamiento serio que nos hace la vida". Para el músico, profundizar en la historia -incluso indagando en crónicas de la Conquista en el Archivo de Indias- no era un mero ejercicio intelectual, sino una herramienta indispensable para comprender las raíces profundas que sostienen el presente de nuestra sociedad.

Dentro de su visión, la cultura y el conocimiento del suelo natal resultan inseparables de una verdadera vivencia de la patria. En una nota citada por La Nación, el folklorista cuestionó con dureza las lecturas superficiales del entorno, llamando a involucrarse activamente con el paisaje y con la memoria de los pueblos originarios que lo caminaron antes que nosotros.

"Hay que leer mucho y caminar el país para conocerlo. No comprendo a quien mira su tierra con ojos turísticos. Hay que conocer los tres misterios de los que hablaba Ricardo Rojas: el misterio de la pampa, de la selva y de la montaña. Entre estos misterios han vivido seres nuestros", pronunció Yupanqui. Y siguió: "Unos cobrizos, unos anchos, otros pequeños, otros altos; desde los onas hasta los quechuas, los chiriguanos o los calchaquíes. En lo posible, hemos de empaparnos de sus historias. Al fin y al cabo, cuando hablamos de América hablamos de nosotros."  

Con este llamado a contemplar el territorio desde la empatía y la investigación, las reflexiones de Yupanqui recuerdan que el verdadero arraigo no nace de la mera contemplación, sino del compromiso de empaparse de las historias humanas y geográficas que le dan forma a nuestra identidad colectiva.

Atahualpa Yupanqui.

La historia de El Arriero de Atahualpa Yupanqui

El Arriero es una pieza fundamental del repertorio folklórico argentino, compuesta por Atahualpa Yupanqui con la colaboración musical de Antonietta Paule Pepin Fitzpatrick, su compañera conocida artísticamente como Nenette -quien registraba la autoría bajo el seudónimo Pablo del Cerro-. Escrita y grabada por primera vez en 1944, la obra quedó inscripta en la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música (SADAIC) poco tiempo después.

La composición destaca por su contenido poético y su observación de la realidad social, elementos que permitieron que la obra trascendiera su contexto original y perdurara en el cancionero popular. Con el paso de las décadas, la vigencia del tema motivó la apropiación y relectura por parte de artistas provenientes de otros ámbitos de la música popular, incluyendo adaptaciones dentro de la escena del rock.