Chantal Montellier (Boutheon, 1947) dibujaba novelas gráficas cuando aún no se les llamaba así, y además en una época en la que pocas mujeres hacían comics. Es una autora fundamental del comic francés porque ha sabido ser única, valiosa y valiente. Prolífica como pocas, sus relatos en Métal Hurlant y Charlie le dieron un lugar destacado en su entorno: por ser mujer en un mundo de hombres y por un estilo seco, tajante, casi amargo, pero a la vez muy expresivo. Su obra está profundamente ligada al giro político del comic francés posterior a Mayo del ´68, una línea en la que ha sido especialmente insistente. En lo gráfico, su trazo tiene algo de pop art, pero también esa distancia y frialdad propias del cine de Robert Bresson. Con cierta influencia del primer Tardi, el dibujo de Montellier se aleja por completo de la espectacularidad de un Moebius o un Bilal, pero su dominio de la figura humana y la perspectiva compleja es notable. Aunque cuenta con numerosos libros —y quizás el más famoso sea Shelter, obra distópica cercana al 1984 orwelliano—, no es exagerado afirmar que El nido de las serpientes es su obra maestra.

A mediados de los años ´80, la periodista parisina Julie Bristol quiere realizar un documental sobre Camille Claudel, primero musa, luego colega y amante de Auguste Rodin, quien terminó sus días de forma cruel en un sanatorio, sin haber sido reconocida en vida como la gran artista que fue. En el curso de su investigación, Julie asiste a los ensayos de una obra teatral sobre Claudel, donde la actriz que la interpreta, Cécile Asselin, es acusada —quizás injustamente— de intentar asesinar al director, quien ha quedado en coma en circunstancias extrañas y cuya visión de la escultora parece tendenciosa. Claudel fue un personaje complejo y fascinante, y la actriz se ha identificado profundamente con ella, incluso con sus fragilidades psicológicas, negándose a representarla con condescendencia. El director, en cambio, tiende a ver a la escultora amante de Rodin como una mujer débil, incluso ingenua, con problemas mentales desde su juventud, y no causados por la forma en que fue tratada durante toda su vida. Pero Claudel fue una mujer adelantada a su tiempo que, por su condición en el Siglo XIX, enfrentó obstáculos mucho mayores que los de la propia Montellier casi un siglo después. Utilizada y manipulada por su mentor, Rodin, la historia deja abierta la pregunta sobre quién dañó a quién, quién fue víctima y quién victimario.

La narración se articula en tres tiempos: la Claudel de 1890, la de la obra teatral y la del documental de Julie. Este cruce construye un retrato complejo no solo del personaje histórico, sino también de las dificultades de las mujeres para ser artistas. Claudel tuvo una vida trágica e injusta. En su intento por reivindicarla, Cécile termina acusada de asesinato, mientras Julie enfrenta brutalidad policial —incluido un ojo morado— y diversas vejaciones por buscar la verdad. Si hilamos delgado notamos que el personaje del libro no es ninguna de las tres, es la mujer moderna que no quiere ser sumisa. Lo notable es que Montellier no se limita a una postura feminista combativa —radical para algunos—, sino que construye un relato preciso y contenido: no es un panfleto, sino una obra narrada con rigor, que funciona a la vez como un thriller emocionante y como una biografía posmoderna.
El nido de las serpientes se publicó por entregas en la revista (À Suivre), entre finales de los años ´80 y comienzos de los ´90. Introduce el color como un elemento nuevo en su trabajo: una paleta fría, coherente con el tono del relato, de expresividad sutil pero muy eficaz. Este uso del color refuerza además un ritmo cercano al cinematográfico. A diferencia de sus trabajos anteriores, la obra es extensa —casi 100 páginas—, lo que le permite desarrollar con amplitud su estructura temporal, saltar entre épocas y entrelazar realidad y ficción.

Posteriormente, Montellier desarrolló dos nuevas aventuras de Julie Bristol, en una suerte de contrapunto irónico con Tintín: una periodista también, pero en un mundo mucho más realista y oscuro que el del personaje de Hergé. A pesar de su valor, el personaje no alcanzó el reconocimiento que merecía y hoy permanece relativamente olvidado. Sin embargo, por su contexto de publicación, su extensión, la profundidad de sus temas y la madurez de su enfoque, El nido de las serpientes puede considerarse una de las primeras novelas gráficas francesas en sentido pleno, concebida y publicada poco antes de obras fundamentales del medio como Maus, o Stuck Rubber Baby que serán objeto de notas posteriores.
Nota final: Hasta donde sabemos, El nido de las serpientes nunca ha sido publicado en español; quien suscribe lo leyó en su colección personal de (À Suivre). Existe en internet una traducción no oficial, y no parece probable que Montellier se oponga a su circulación. Agradecimientos a Lucas Ferrero por impulsar indirectamente la escritura de este articulo.



