Las piletas clásicas de líneas rectas, bordes rígidos y estética geométrica empiezan a perder terreno en los jardines argentinos. En su lugar, crece con fuerza una nueva tendencia que propone otra manera de disfrutar el agua: las piletas tipo laguna, también conocidas como naturalizadas, que ya se posicionan como una de las grandes protagonistas del verano.
Inspiradas en playas, lagos y paisajes silvestres, estas piletas apuestan por una experiencia más sensorial y relajada, en sintonía con la naturaleza. Lejos de imponerse sobre el entorno, el diseño busca integrarse al jardín, haciendo que el agua deje de ser un elemento aislado para convertirse en parte del paisaje. El resultado es una atmósfera que combina estética, confort y una invitación constante al descanso.
Cuáles son los beneficios de las piletas tipo "laguna"
Este tipo de propuestas se caracteriza por abandonar la simetría clásica y adoptar formas orgánicas, curvas suaves y contornos irregulares que imitan el recorrido natural del agua. La sensación visual es más liviana y armónica, ideal para jardines amplios, aunque con un buen proyecto paisajístico también puede adaptarse a espacios medianos. Según destacó la revista Ohlalá!, el objetivo es crear un verdadero “oasis” doméstico, con continuidad visual entre la pileta, la vegetación y el terreno, evocando la experiencia de un resort o un destino natural.
Los materiales cumplen un rol clave en este estilo. Revestimientos en tonos arena, beige o piedra clara aportan profundidad y refuerzan el efecto de agua cristalina, mientras que los bordes atérmicos irregulares y las playas húmedas antideslizantes suman confort y seguridad. A esto se suma el protagonismo de la vegetación, palmeras, gramíneas, juncos, helechos y especies tropicales acompañan las curvas del diseño y refuerzan la sensación de frescura y naturalidad.
A diferencia de las piletas tradicionales, estas propuestas están pensadas más para el relax que para la natación intensiva. Solárium húmedo, escalones amplios, bancos sumergidos y sectores de poca profundidad convierten a la pileta en un espacio de encuentro y disfrute social, ideal para compartir largas tardes de verano.
