Puede dañar mucho tu piel: por qué nunca deberías dejar tu maquinita de depilar en la ducha, según dermatólogos

Esta es la razón por la que jamás deberías dejar tu maquinita de afeitar en la ducha, según dermatólogos: daña tu piel mucho más de lo que pensás.

07 de julio, 2026 | 10.52

Dejar la maquinita de depilar en la ducha es un hábito muy común tanto en hombres como en mujeres, pero según dermatólogos, esta simple conducta puede derivar en un daño a tu piel por diferentes motivos. Por esta razón, conviene prestar atención en caso de que hagas esto y modificarlo lo antes posible.

Aunque la ducha parezca el lugar más práctico para guardarla, la humedad constante del baño puede deteriorar rápidamente las cuchillas y convertirlas en un foco de bacterias. Con el tiempo, esto no solo afecta la calidad de la depilación o el afeitado, sino que también aumenta el riesgo de irritaciones, cortes e incluso infecciones cutáneas.

Por qué no conviene guardar la afeitadora en la ducha

Uno de los principales problemas es que las cuchillas permanecen expuestas a un ambiente húmedo durante gran parte del día. Esto acelera el proceso de oxidación del metal, haciendo que pierdan filo mucho más rápido que si se almacenaran en un lugar seco. Una cuchilla desgastada no se desliza correctamente sobre la piel, sino que genera mayor fricción y tironeo. Como consecuencia, pueden aparecer pequeñas lesiones, irritación, enrojecimiento y pelos encarnados.

"La pérdida de filo es la parte que la mayoría de las personas subestima, porque una cuchilla desafilada arrastra la piel en lugar de deslizarse suavemente sobre ella", explica la Dra. Geeta Yadav, en diálogo con Real Simple. "Ese tironeo provoca microtraumatismos en la piel, lo que termina causando cortes pequeños, irritación por afeitado y pelos encarnados".

El riesgo invisible: bacterias y hongos

La ducha también ofrece las condiciones ideales para que proliferen microorganismos. El calor y la humedad favorecen el crecimiento de bacterias y hongos, que pueden acumularse sobre la superficie de la afeitadora. Además, la humedad persistente puede generar una biopelícula sobre el metal, una capa microscópica de microorganismos que no se elimina fácilmente con un simple enjuague.

"Luego pasás esa cuchilla sobre la piel, muchas veces generando pequeñas abrasiones mientras lo hacés", señala la Dra. Geeta Yadav. "Esa combinación es la forma en que muchas personas terminan desarrollando foliculitis, es decir, pequeños bultos infectados". Los especialistas advierten que este tipo de irritaciones puede dejar manchas oscuras que tardan semanas o incluso meses en desaparecer.

Qué pasa cuando la cuchilla se oxida

Otro inconveniente frecuente es la aparición de óxido o corrosión. Cuando esto ocurre, los bordes de la cuchilla se vuelven irregulares y menos efectivos para cortar el vello, aumentando la posibilidad de sufrir pequeños cortes. Además, durante el afeitado suele sentirse una mayor resistencia, lo que obliga a ejercer más presión sobre la piel y favorece la aparición de irritaciones. Por eso, los dermatólogos recomiendan reemplazar inmediatamente cualquier cuchilla que presente manchas de óxido o signos evidentes de desgaste.

Dónde conviene guardar la maquinita

La mejor opción es almacenarla en un lugar seco y ventilado, preferentemente fuera de la ducha. Un cajón, un botiquín o un armario cercano al baño suelen ser alternativas más adecuadas. En caso de no tener otra opción, los expertos aconsejan colocarla en un soporte que permita escurrir completamente el agua y mantener la cabeza de la afeitadora hacia abajo, evitando que quede apoyada sobre superficies mojadas. También recomiendan enjuagarla bien después de cada uso y cambiar las cuchillas con frecuencia para evitar problemas en la piel y lograr un afeitado más cómodo y seguro.