No siempre fue "La Feliz": los distintos nombres que tuvo Mar del Plata a lo largo de su historia

La ciudad veraniega por excelencia no siempre tuvo el nombre de Mar del Plata, sino que a lo largo de su historia fue bautizada de diferentes formas.

21 de enero, 2026 | 15.11

Mar del Plata es hoy una de las ciudades más reconocidas de la Argentina, pero su nombre actual es apenas el último de una larga serie de denominaciones que reflejan distintas etapas de su historia. Mucho antes de convertirse en sinónimo de vacaciones, turismo y costa atlántica, este territorio fue identificado de diversas maneras según el momento, el uso del suelo y la mirada de quienes lo habitaron o cartografiaron.

Cuáles fueron los nombres por los que pasó Mar del Plata

Uno de los nombres más antiguos registrados es Lobería Grande, una referencia directa a la gran cantidad de lobos marinos que descansaban en sus costas. Estos animales eran una presencia habitual en la zona y llamaron la atención de navegantes y exploradores, que usaron esa característica natural para identificar el lugar.

En el mismo período comenzó a utilizarse también la denominación Lobería Chica, empleada para diferenciar sectores del litoral donde la presencia de lobos marinos era menor o más localizada. Ambos nombres convivieron durante años y aparecen en documentos y mapas antiguos vinculados a la navegación y al reconocimiento del territorio.

Con el paso del tiempo, otras referencias geográficas se sumaron al repertorio. En mapas del siglo XVIII y XIX se encuentran menciones a Punta Lobos, nuevamente asociada a la fauna marina, y a la Región del Vulcán, un nombre que aludía a una elevación del terreno, que se destacaba en el paisaje costero y servía como punto de orientación.

Otro nombre que circuló antes de la fundación formal fue Costa Galana, una denominación ligada a la belleza natural del lugar. Este término hacía hincapié en el atractivo paisajístico del litoral, mucho antes de que existiera un proyecto urbano consolidado o una actividad turística desarrollada.

Durante el período colonial y los primeros asentamientos, el área también estuvo asociada a la Laguna de los Padres, un punto clave de la región por la presencia de misiones jesuíticas y por su importancia como referencia territorial. En ese contexto, llegó a mencionarse el Puerto de la Laguna de los Padres, en alusión al embarcadero natural utilizado para el transporte de mercaderías.

Mar del Plata: cuándo llegó el nombre definitivo

El cambio decisivo llegó en 1874, cuando Patricio Peralta Ramos impulsó la fundación oficial del poblado y le dio el nombre de Mar del Plata. La elección no fue casual: buscaba vincular la ciudad con el Río de la Plata y con su proyección como puerto y centro urbano, marcando un antes y un después en su historia.

Con el crecimiento del turismo en el siglo XX, Mar del Plata sumó apodos que no reemplazaron su nombre oficial, pero sí se integraron a su identidad cultural. El más popular es “La Feliz”, un sobrenombre que sintetiza la idea de descanso, ocio y verano que la ciudad representa para generaciones de argentinos. También circuló la expresión “La Perla del Atlántico”, utilizada especialmente en discursos promocionales.