Mantener los utensilios de cocina limpios es fundamental para garantizar la higiene en el hogar y evitar la contaminación de los alimentos. Entre todos ellos, los ralladores suelen ser de los más olvidados a la hora de la limpieza profunda, a pesar de que están en contacto directo con quesos, verduras y otros ingredientes que dejan restos adheridos con facilidad.
Un truco casero muy útil consiste en pasar medio limón por el rallador, espolvorear un poco de sal gruesa y frotar suavemente. Este método ayuda a desprender la suciedad, desinfectar y eliminar olores de forma natural, asegurando que el rallador quede limpio y listo para el próximo uso.
La forma de sus ranuras hace que en los ralladores se acumule suciedad con rapidez, quedando restos de comida atrapados que, con el tiempo, pueden generar bacterias y malos olores. Por eso, no alcanza con un enjuague rápido: es importante dedicarles una limpieza minuciosa después de cada uso o, al menos, de manera frecuente.
Para una limpieza efectiva, también se puede utilizar agua caliente, detergente y un cepillo de cerdas firmes que permita llegar a los huecos más pequeños. También es recomendable dejarlos en remojo unos minutos para ablandar los restos secos antes de frotar, y luego enjuagar bien para eliminar cualquier residuo.
Paso a paso para limpiar un rallador con sal y limón
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Enjuagar el rallador: pasar el rallador por agua caliente para retirar restos de comida sueltos y facilitar la limpieza posterior.
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Espolvorear sal gruesa: cubrir bien la superficie del rallador con sal gruesa, concentrándose en las zonas donde haya más restos incrustados.
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Cortar el limón: partir un limón por la mitad y usar una de las mitades como si fuera una esponja.
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Frotar con el limón: pasar el limón sobre el rallador, presionando suavemente para que la acidez y la sal ayuden a desprender la suciedad y desinfectar.
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Dejar actuar unos minutos: esperar entre 5 y 10 minutos para que la mezcla de sal y limón haga efecto.
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Cepillar si es necesario: usar un cepillo de cocina o un cepillo de dientes viejo para limpiar entre los dientes del rallador.
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Enjuagar bien: lavar con abundante agua caliente hasta eliminar restos de sal y limón.
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Secar correctamente: dejar secar al aire o pasar un paño seco para evitar la formación de óxido.
