Buenos Aires se expande en sus fronteras culinarias, y esta vez el foco se posa sobre Puerto Retiro. En una zona que late al ritmo de oficinas, estudios creativos y desarrollos urbanos, emerge un nuevo punto de inflexión para el paladar porteño. Se trata de Áncora, un espacio de espíritu portuario que, en alianza con los apartamentos de Almarena Meliá, empieza a transformar el Pasaje Pedro Zanni en un polo gastronómico. Este rincón logra capturar la esencia del río para traducirla en una propuesta contemporánea, cálida y generosa, ideal para quienes buscan redescubrir la identidad local a través de sabores que fusionan la memoria afectiva con la técnica moderna.
Sabores con historia y técnicas modernas
La propuesta culinaria de Áncora se apoya en recetas clásicas reinterpretadas por un equipo de chefs que entiende a la perfección el ADN rioplatense. Aquí, la elaboración casera y la estacionalidad atraviesan cada rincón de la carta. Para comenzar, las entradas ofrecen opciones como la burrata con hongos y hummus de arvejas, o la clásica empanada de carne acompañada de llajua. Entre los platos principales, el restaurante se aleja de los excesos pretenciosos y apuesta por porciones abundantes y sabores definidos: desde un impecable bife de chorizo con chimichurri hasta pappardelle con pomodoro o matambre de cerdo con vegetales asados.
La versatilidad del espacio se adapta tanto a cenas extensas como a almuerzos ejecutivos rápidos. Para el día, su hamburguesa casera con queso o la ensalada de quinoa, palta y avellanas se vuelven opciones imbatibles. El broche de oro llega con los postres, donde destaca un entrañable queso y dulce artesanal, elaborado con cuartirolo y dulce de batata casero, un verdadero homenaje a la mesa familiar de la región.
Una barra de autor para maridar el río
El maridaje en Áncora es un capítulo aparte. La carta de bebidas fue minuciosamente curada por el reconocido sommelier Aldo Graziani, quien seleccionó vinos argentinos que priorizan a bodegas independientes y proyectos de autor. La oferta incluye opciones por copa, paseando por blancos, rosados, naranjos y espumantes. Además, la barra despacha cócteles clásicos como negroni, dry martini y Aperol Spritz, ideales para estirar la sobremesa.
Áncora se consolida como un refugio en Comodoro Pedro Zanni 351; un lugar para volver y compartir en una Buenos Aires que recupera su identidad portuaria desde el plato.
